
El cáncer de cuello de útero es la segunda causa de muerte en mujeres en nuestro país después del cáncer de mama. La diferencia con el cáncer de pecho es que el de cuello de útero afecta mucho más a mujeres jóvenes que a de mayor edad. El cáncer de cuello de útero está directamente relacionado con la infección del virus del papiloma humano (VPH), una enfermedad que se adquiere por transmisión sexual.
Gemma Falguera, comadrona y responsable del programa de atención a la salud sexual y reproductiva de la zona de Catalunya Central, Vallés Oriental y Occidental, y la zona Metropolitana Norte, explica cual es el proceso de cribaje cervical al que toda mujer iniciada en las relaciones sexuales debe someterse.
El cribaje para la
prevención del cáncer de cuello de útero se efectúa de dos maneras. Por un lado se considera la citología como la prueba más adecuada para detectar el cáncer de cuello uterino. Por otro lado, la prueba de detección del
VPH permite distinguir si existe infección por alguno de los diversos virus que pueden acabar desarrollando este tipo de enfermedad. La prueba consiste en comprobar si existe alteración en las células del cuello del útero.
Según el protocolo del plan de prevención de cáncer de útero puesto en marcha por el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya, toda mujer que mantenga relaciones sexuales debe someterse a su primera citología durante los 3 primeros años desde que se inició en el sexo. Estas citologías, siempre y cuando den resultados negativos, deben ir repitiéndose cada 3 años. La edad en la que se lleva a cabo esta revisión por última vez es a los 65 años de edad. Se han realizado estudios que concluyen con que la patología de la que hablamos disminuye mucho a partir de los 65. Al llegar a esta edad, se realiza una última prueba que cerrará el ciclo marcado por este protocolo.
En el caso de las mujeres de entre 40 y 65 años que no se han hecho ningún control ginecológico en los últimos 5 años, se les ofrece la posibilidad de someterse tanto a la citología como a la prueba de detección de
VPH. Si se detecta el virus pero éste no ha desarrollado la infección, la prueba se repite al cabo de unos meses.
La citología siempre la han llevado a cabo, mayoritariamente, los ginecólogos, pero desde que se ha implantado el mencionado plan de prevención en Catalunya, las comadronas también se dedican a efectuar esas revisiones que constituyen una prevención primaria. La labor de los ginecólogos queda centrada en realizar los controles posteriores si se ha detectado alguna alteración en la paciente.
La función de la comadrona es de más proximidad que la del ginecólogo. Las comadronas consiguen crear una relación de confianza con las personas que tratan, ya sea por seguimiento de un embarazo o por información y educación sexual. Una de las actividades por las que destacan es por el asesoramiento sobre métodos anticonceptivos. La comadrona es la encargada de explicar qué métodos existen para evitar embarazos no deseaos y contagiarse de infecciones venéreas. De entre todas las posibilidades que existen, el preservativo es la más eficaz de todas. No solo evita embarazos sino que evita que se contagien enfermedades de transmisión sexual. Por ello es muy importante saber colocar el preservativo, hacerlo una vez el pene ya está en erección y tener mucho cuidado de no rasgar el látex con, por ejemplo, las uñas. Así pues, el preservativo es una buena manera para evitar contagiarse del
VPH.