Un fumador compulsivo es aquel que consume tabaco en virtud de sus impulsos, sin que tenga una necesidad física o psíquica de consumir la nicotina de esos cigarrillos. El fumador que consume el cigarrillo hasta el final o que le da muchas caladas, sería un fumador con alto grado de dependencia de la nicotina; en cambio, el fumador compulsivo puede encender un cigarrillo y dejarlo en el cenicero.
El Doctor Carlos Jimenez Ruiz, responsable de la Unidad de Tabaquismo del Instituto de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, ha visto pacientes que fumaban hasta 80 cigarrillos diarios. Lo más frecuente es que lleguen a la Unidad fumadores de entre 25 y 35 cigarrillos al día; la media entre los fumadores habituales españoles es de entre 15 y 18 cigarrillos al día.
El consumo de tabaco está unido en muchas ocasiones a estímulos externos, a veces tan sencillos como el descolgar el teléfono. Ver colores similares a los del paquete de cigarrillos pueden llevar a fumar, esta asociación es la que lleva al fumador compulsivo a encender más cigarrillos de los que en realidad necesita.
El fumador, después de pasar toda la noche sin fumar, apenas tiene niveles de nicotina en la sangre. En consecuencia, los receptores nicotínicos que tiene en su cerebro no están estimulados y comienzan a aparecer los síntomas del síndrome de abstinencia: irritabilidad, ansia y ganas de fumar. Por eso, el fumador cuando se levanta lo que hace es ir a encenderse un cigarrillo y darle las primeras caladas. Al hacer esto, consigue estimular sus receptores nicotínicos y aliviar los síntomas del síndrome de abstinencia.
Cuando se investiga el grado de dependencia física que el fumador tiene, una de las preguntas claves es: ¿cuánto tiempo transcurre desde que se levanta hasta que enciende el cigarrillo? Cuanto menos tiempo transcurra, mayor es el grado de dependencia.
El Método Reduce Hasta Dejarlo es un nuevo planteamiento del tratamiento del tabaquismo que va a hacer más fácil abandonar el consumo del tabaco a un buen número de fumadores. Es un método que consiste en hacer una reducción progresiva del número de cigarrillos consumidos al día, ayudándose de chicles de nicotina, como Nicorette. Cuando se progresa en esta reducción es siempre con el objetivo de abandonar definitivamente el consumo de tabaco; en un periodo de 4-6 semanas, se debe reducir al 50% el consumo. En otras 4-6 semanas, el fumador debería abandonar totalmente el consumo. Todo ello ayudado por los chicles de nicotina.
Los chicles de nicotina no son simples chicles, son una medicación y ,como tal, debe ser utilizada adecuadamente. El chicle debe meterse en la boca, masticarse hasta notar un fuerte sabor de nicotina en la boca. En ese momento, debe dejar de masticar el chicle y guardar el chicle entre la mejilla y la encía. Esperar a que el sabor fuerte desaparezca para volver a masticar, cosa que ocurrirá a los pocos segundos.

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