El virus del papiloma humano (VPH) es un virus que casi todas las mujeres sufrirán en algún momento a lo largo de su vida. El virus en sí no presenta problemas ni dolores, pero hay que ser muy cauto porque si no se detecta y no se pone un tratamiento para eliminarlo, las consecuencias pueden ser más graves. De hecho, el VPH es la infección por la cual la mayoría de mujeres acaba desarrollando un cáncer de útero.
El Doctor Xavier Castellsagué, de la Unidad de infecciones y cáncer del programa de Investigación en Epidemiología del Cáncerde l’Institut Català d’Oncologia, destaca la importancia de un control periódico para detectar los posibles contagios.
Una persona que está infectada por de VPH puede no ser consciente de que tiene esa infección. Este virus tiene la peculiaridad de que no muestra sintomatología por tanto, no es hasta el momento en que se detecta una anomalía en el cuello de la matriz cuando se evidencia su presencia. De todas maneras, lo negativo de este virus no radica en sí mismo, sino en las consecuencias que puede tener en el cuerpo de la mujer que lo contiene. Este hecho es preocupante no sólo porque la persona contiene un virus que le hace ser susceptible a desarrollar una enfermedad, sino que por ignorancia puede contagiarlo al resto de personas con las que mantenga relaciones sexuales. El VPH se transmite por vía sexual. En este caso la prevención pasa por usar métodos que protejan contra el contagio de enfermedades de transmisión sexual. El preservativo es quizás el más eficaz para ello, aunque su eficacia no es completa, sino de un 80%. Mientras que usar condón nos protege al 100% de contagiarnos del SIDA, con el VPH no tiene la misma efectividad. Otra de las formas de protegerse del contagio del VPH es mediante la vacunación. Actualmente se está incidiendo mucho en la necesidad de vacunar a las chicas pre-adolescentes, aquellas que todavía no han tenido contactos sexuales. De esta manera se consigue inmunizarlas y preparar a su organismo para que se pueda defender en un futuro, cuando entre en contacto con el virus del papiloma humano. La vacuna del VPH se suministra en 3 dosis repartidas en 6 meses. De todas maneras, hay que aclarar que esta vacuna no es efectiva para todos los virus, ya que el VPH presenta numerosas tipologías, y la vacuna a la que nos referimos tan solo es efectiva contra dos. Eso sí, los dos tipos más frecuentes. La vacuna del VPH también está indicada para mujeres que ya sean activas sexualmente, así conseguirán protegerse de un nuevo contagio en caso de que ya lo hayan padecido. Otro de los métodos de prevención que se utiliza es la prueba del VPH, a nivel científico, que se realiza a través de una citología. De ahí se extraen muestra de células del cuello uterino y se analizan para comprobar que no sufran lesiones. Muchas de las mujeres que ya han estado contagiadas por el virus del papiloma han conseguido resolver el problema por sí solas. El virus se ha sido eliminado de su cuerpo de forma natural, y muchas de ellas ni siquiera saben que lo han padecido. De todas formas, esto no ocurre en todos los casos, así que la mejor opción es prevenir y realizarse los controles ginecológicos pertinentes. Una persona que ya se vacunó contra este virus debe continuar alerta, no se puede relajar. La vacuna tampoco protege al 100%, no puede asegurar una completa efectividad. El riesgo de contagio es mucho menor, pero la prevención debe seguir haciéndose. Por eso las mujeres deben continuar realizándose las citologías cada 3 años, para detectar lo más rápido posible los problemas causados por el contagio. Hoy en día no existe una cura contra el VPH, simplemente hay vacunas para prevenir la infección. Hay que recordar que las consecuencias que este virus puede provocar son dignas de tener en consideración. El cáncer de cuello de útero está entre ellas.
Categorías de Salud





