
Muchas personas necesitan llevar soportes plantares para corregir malformaciones o fallos en la mecánica del pie que, a la larga, acabarán por crearles problemas al andar. El podólogo Martín Rueda explica en qué ocasiones es necesario el uso de plantillas.
Son muchas las personas que deberían usar soportes plantares, pero la mayoría de ellas no son conscientes de ello. Influyen muchos factores a la hora de determinar si una persona puede sufrir o no dolor o molestias a lo largo de su vida, pero sobre todo hay que fijarse en los talones porque es ahí donde se detecta si una persona tiene un problema de apoyo o no. Los síntomas de alarma son las molestias y el dolor al andar, unos problemas que a la larga pueden afectar a la estructura del propio pie o de la propia pierna, como la rodilla, que acabará con un desgaste que cause aún más dolor. Otro de los signos más evidentes de que el pie necesita un soporte plantar queda evidenciado en el hecho de que, nos pongamos el zapato que nos pongamos, siempre nos sentimos incómodos. A pesar de que sean anchos distintos, diferentes materiales o con un mayor o menor tacón, el pie no acaba de sentirse a gusto. Ante esta situación es muy recomendable acudir al podólogo.
Diseño de la plantilla
Es habitual que los pacientes se quejen de que les cuesta encontrar un zapato que se adapte a las plantillas, pero lo cierto es que es una cuestión de buscar el calzado idóneo. No todos tenemos el mismo tipo de pie y un mismo número puede tener diferentes anchos. Según la alteración que tenga la persona habrá que incorporar más o menos piezas en la plantilla, aunque también es cierto que las hormas de hombre suelen ser más anchas que las de mujer. De todas maneras, la tecnología de hoy en día ayuda a la hora de diseñar un soporte plantar. En el mercado hay infinidad de materiales y los estudios que se realizan previamente a la confección del soporte permiten afinar más en los tratamientos.