
La doctora Anna Cisteró, jefa del servicio de alergias del nuevo hospital USP Instituto Universitario Dexeus de Barcelona, destaca la importancia de cortar por lo sano los cuadros alérgicos porque
este tipo de afecciones se van retroalimentando a sí mismas dentro de un proceso evolutivo que tiene tendencia a hacerse crónico. Por ejemplo, se empieza con una rinitis, pero la cosa se agrava después con estornudos, picor en ojos y paladar, sensación de opresión torácica, etc.
Cisteró, asimismo, reinvindica el papel de los centros de urgencias alérgicas por
la trascendencia que tiene la exploración visual del paciente, y también por la enorme importancia que tiene
acordarse de los productos que se han comido o con qué o con quién se ha estado en contacto en las últimas horas, aspectos que suelen olvidarse si se acude a los citados servicios pasados unos días. Uno de los casos que recientemente ha tratado la doctora remite a un paciente que llevaba dos años acudiendo a urgencias convencionales por hinchazones en la úvula, factor que le dificultaba tragar e incluso respirar. Tras las exploraciones físicas y extracciones de sangre pertinentes, se llegó a la conclusión de que el enfermo había reaccionado al
anisakis, que puede provocar dos tipos de dolencias: una se debe a que el parásito se instala en el estómago, la otra consiste en la fabricación de anticuerpos por parte del organismo frente a la presencia del intruso. A veces el problema del anisakis no es que se coma el pescado crudo, sino que se coma poco cocinado.
Por otra parte, si un paciente sabe que es alérgico debe tener a mano siempre un
antihistamínico. En caso de que las reacciones sean a menudo graves o muy graves, existen dispositivos de
adrenalina autoinyectables.