
La aplicación de la cirugía endoscópica permite que los pacientes de hernia discal puedan irse a casa al cabo de dos horas de haberse sometido a esta intervención, asegura el doctor Rudolf Morgenstern, especialista en cirugía endoscópica de columna en Centro Médico Teknon.
Sólo pasan la noche ingresados los recién operados que viven lejos de la clínica, a los que por comodidad se les recomienda esperar al día siguiente para volver a casa.
A algunos de estos pacientes que deben realizar un trayecto largo de viaje se les aconseja que lleven una fajita de manera provisional. La recuperación casi instantánea de una hernia discal se hace posible gracias a la técnica endoscópica, en la cual el paciente está bajo los efectos de una anestesia local mientras se le practica una
incisión de 5 milímetros y se procede a separarle los tejidos implicados, no cortarlos, lo que convierte a este tratamiento en mínimamente invasivo. Tanto es así, que al no haber sangrado no se produce
fibrosis.
Hay casos realmente dramáticos, personas a las que la hernia les roza o comprime una raíz nerviosa, el
dolor se convierte en ciático e insoportable al bajar por la pierna y no encuentran alivio en ninguna postura, ni siquiera tendidas en la cama. En el 90 por ciento de los casos, el responsable del dolor es un solo disco. De hecho, con la edad los discos de la columna se degeneran hasta colapsarse, pero la mayoría de las veces, en un 80 por ciento,
cursan en silencio, es decir, no duelen. En el resto de casos sí que causan graves molestias. Es entonces cuando Morgenstern opta por aplicar
anestesia local e insertar
implantes de titanio, que, una vez dentro del espacio afectado, al ser expansivos devuelven la altura perdida a los discos. A modo de ilustración, el doctor relata el caso de una mujer que, tras ver como le colocaban dos de estos implantes en 40 minutos, al poco rato ya paseaba tranquilamente por la clínica.