La anemia, una patología que en Argentina padecen el 34% de los niños menores de 2 años, el 30,5% de las embarazadas y el 18% de las mujeres en edad fértil, será combatida con una agresiva estrategia diseñada por el ministerio de Salud de la Nación que incluye -entre otras acciones- la fortificación con hierro de alimentos y la suplementación farmacológica para las personas que lo requieran.
Enmarcada en la Política Nacional de Nutrición Materno Infantil, la iniciativa fue examinada en la reunión mensual del Consejo Federal de Salud (COFESA), que sesionó hasta hoy en la ciudad mendocina de San Rafael, con la presencia de todos los ministros de Salud del País.
Ministros de Salud de todo el país analizaron estrategias para combatirla
Al fundamentar su implementación, el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, expresó que “tenemos prácticamente un tercio de las mujeres y los chicos con anemia, y esto que está pasando en la Argentina es mucho más grave que la desnutrición, porque a la desnutrición la hemos llevado a cifras bajísimas, que son compatibles con enfermedades y no con falta de acceso a los alimentos”.
“En el caso de la anemia hay que usar el hierro, que está disponible de manera gratuita en todos los centros de salud y hospitales, y si bien es importante alimentarse adecuadamente e ingerir comidas que contengan hierro, los que ya tienen la patología deben recibir suplementación en forma de medicamentos”, agregó González García.
El funcionario recordó que “hemos hecho mucha política para combatir la anemia”, y mencionó -entre otras acciones-, “la sanción de la ley de fortificación de harinas; la distribución de leche fortificada con hierro y ácido fólico, a través del Programa Materno Infantil; y la provisión de hierro, a través del Programa Remediar, a todos los centros de salud del país”.
“Frente a este problema hay falta de acción, porque la provisión de medicamentos está asegurada. Hay que comprometer a los profesionales para que prescriban el medicamento y para que los pacientes lo usen”, arengó Ginés a sus pares, y calificó como “una locura tener un tercio de los pibes argentinos con anemia”.
Valores inaceptables
La anemia registra en nuestro país valores inaceptables. Según datos relevados en la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, un tercio de las mujeres embarazadas y de los niños menores de 2 años tienen anemia.
En casi 6.000 Centros de Atención Primaria de la Salud cubiertos por el programa Remediar, solamente 1 de cada 25 niños menores de 2 años y a 1 de cada 71 mujeres en edad fértil se le receta hierro, gotas o comprimidos. De ahí la necesidad de reforzar la prescripción médica del sulfato ferroso.
Además, sólo el 20% de los niños recibe leche fortificada con hierro, por lo cual la suplementación resulta indispensable, por lo menos hasta los 2 años de vida.
La estrategia
Considerando que la fortificación es la estrategia más sustentable, eficiente y con mejor relación costo-beneficio, la cartera sanitaria nacional está consensuando la extensión de la fortificación en las leches y otros alimentos con la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL).
Al respecto, el ministerio y la COPAL están próximos a suscribir un convenio marco que posibilitará la definición de propuestas concretas que contribuyan a resolver los principales problemas identificados como la deficiencia de hierro y el sobrepeso y la obesidad.
La fortificación o enriquecimiento es el agregado de uno o más nutrientes a los alimentos con el objetivo de aumentar el nivel de consumo de estos nutrientes y así mejorar el estado nutricional de una población determinada. El rol de la fortificación es la prevención de la deficiencia.
Paralelamente y como recurso de más rápido impacto, las autoridades promueven la suplementación preventiva farmacológica, tanto en niños como en mujeres. La recomendación es suministrar el suplemento a los niños entre los 6 meses y 2 años a través de gotas y a mujeres embarazadas en forma de comprimidos.
Qué es la anemia
La anemia es la disminución de la concentración de hemoglobina en sangre por debajo del límite normal para la edad, sexo y estado fisiológico. La deficiencia de hierro plantea importantes problemas de salud pública por la gravedad de sus consecuencias, en especial sobre la salud de los niños y las mujeres embarazadas.
La anemia produce aumento de la morbimortalidad materna por su parto (en anemias severas); aumento del riesgo de prematurez; retardo del crecimiento fetal; cansancio y apatía, lo que dificulta el cuidado de sí misma y del recién nacido.
Al fundamentar su implementación, el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, expresó que “tenemos prácticamente un tercio de las mujeres y los chicos con anemia, y esto que está pasando en la Argentina es mucho más grave que la desnutrición, porque a la desnutrición la hemos llevado a cifras bajísimas, que son compatibles con enfermedades y no con falta de acceso a los alimentos”.
“En el caso de la anemia hay que usar el hierro, que está disponible de manera gratuita en todos los centros de salud y hospitales, y si bien es importante alimentarse adecuadamente e ingerir comidas que contengan hierro, los que ya tienen la patología deben recibir suplementación en forma de medicamentos”, agregó González García.
El funcionario recordó que “hemos hecho mucha política para combatir la anemia”, y mencionó -entre otras acciones-, “la sanción de la ley de fortificación de harinas; la distribución de leche fortificada con hierro y ácido fólico, a través del Programa Materno Infantil; y la provisión de hierro, a través del Programa Remediar, a todos los centros de salud del país”.
“Frente a este problema hay falta de acción, porque la provisión de medicamentos está asegurada. Hay que comprometer a los profesionales para que prescriban el medicamento y para que los pacientes lo usen”, arengó Ginés a sus pares, y calificó como “una locura tener un tercio de los pibes argentinos con anemia”.
Valores inaceptables
La anemia registra en nuestro país valores inaceptables. Según datos relevados en la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, un tercio de las mujeres embarazadas y de los niños menores de 2 años tienen anemia.
En casi 6.000 Centros de Atención Primaria de la Salud cubiertos por el programa Remediar, solamente 1 de cada 25 niños menores de 2 años y a 1 de cada 71 mujeres en edad fértil se le receta hierro, gotas o comprimidos. De ahí la necesidad de reforzar la prescripción médica del sulfato ferroso.
Además, sólo el 20% de los niños recibe leche fortificada con hierro, por lo cual la suplementación resulta indispensable, por lo menos hasta los 2 años de vida.
La estrategia
Considerando que la fortificación es la estrategia más sustentable, eficiente y con mejor relación costo-beneficio, la cartera sanitaria nacional está consensuando la extensión de la fortificación en las leches y otros alimentos con la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL).
Al respecto, el ministerio y la COPAL están próximos a suscribir un convenio marco que posibilitará la definición de propuestas concretas que contribuyan a resolver los principales problemas identificados como la deficiencia de hierro y el sobrepeso y la obesidad.
La fortificación o enriquecimiento es el agregado de uno o más nutrientes a los alimentos con el objetivo de aumentar el nivel de consumo de estos nutrientes y así mejorar el estado nutricional de una población determinada. El rol de la fortificación es la prevención de la deficiencia.
Paralelamente y como recurso de más rápido impacto, las autoridades promueven la suplementación preventiva farmacológica, tanto en niños como en mujeres. La recomendación es suministrar el suplemento a los niños entre los 6 meses y 2 años a través de gotas y a mujeres embarazadas en forma de comprimidos.
Qué es la anemia
La anemia es la disminución de la concentración de hemoglobina en sangre por debajo del límite normal para la edad, sexo y estado fisiológico. La deficiencia de hierro plantea importantes problemas de salud pública por la gravedad de sus consecuencias, en especial sobre la salud de los niños y las mujeres embarazadas.
La anemia produce aumento de la morbimortalidad materna por su parto (en anemias severas); aumento del riesgo de prematurez; retardo del crecimiento fetal; cansancio y apatía, lo que dificulta el cuidado de sí misma y del recién nacido.

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