
El doctor Sergio Bonafonte, cirujano oftalmólogo, experto en retina y vítreo y director del Centro Oftalmológico que lleva su mismo nombre en Barcelona, asegura que
esperar media hora sin hacer nada es la mejor manera de que un
ojo enrojecido por contacto con agua de mar o de piscina vuelva a la normalidad. La irritación provocada por el agua es una de las más frecuentes en verano junto con las causadas por intromisión de cuerpos extraños, picaduras de insectos y abuso de exposiciones solares.
Sólo los casos más graves de
irritaciones oculares, como las
conjuntivitis de las piscinas, pueden requerir tratamiento a base de antibióticos, antiinflamatorios o vasoconstrictores. Las
conjuntivitis alérgicas, dice Bonafonte, no suelen ser muy graves, pero son difíciles de resolver y cuando se descubre la sustancia que la crea en ocasiones ésta no se puede evitar, por lo que se tiene que recurrir a una terapia de mantenimiento.
Por lo que respecta a las personas que llevan
lentillas, el doctor recomienda no bañarse con ellas por el alto riesgo existente de perderlas.
Finalmente, Bonafonte recuerda a las personas
recientemente operadas de cirugía refractiva, como miopía, hipermetropía y astigmatismo, que se abstengan de bañarse introduciendo la cabeza en el agua porque podrían favorecer la aparición de infecciones. Tampoco deberían frotarse los ojos ni exponerse de manera prolongada al sol, con el fin de evitar el desarrollo de una queratitis seca asociada a problemas postoperatorios.