
El doctor Josep María Ramón, jefe del servicio de medicina preventiva del Hospital de Bellvitge de Barcelona, sostiene que "es muy difícil visitar
La India sin sufrir un episodio de
diarrea". "Dejas de vigilar, bajas la guardia", agrega, y se acaban comiendo alimentos comprados en la calle cuyo consumo es desaconsejable dadas las condiciones higiénico-sanitarias.
El doctor destaca que en países como La India "hay que vigilar" lo que se come, ya que se pueden contraer "
infecciones digestivas graves que no durarán sólo dos días".
Por ello, es necesario llevar siempre encima un
antidiarreico de amplio espectro, de manera que con la ingesta de un comprimido cada 8 horas se corte la disfunción estomacal después de dos o tres dosis. Tampoco estaría de más asociar el tratamiento a algún
antibiótico en base a que el 80 por ciento de las diarreas son de origen bacteriano.
En caso de requerir
hospitalización en La India, Ramón apunta que los centros médicos destinados a sus clases media y alta son "buenos", pero también recuerda que hay millones de personas económicamente desfavorecidas que no disponen de recursos sanitarios mínimamente aceptables desde el punto de vista occidental.
En cuanto a las
vacunas, el doctor dice que no hay ninguna obligatoria para este país asiático, pero eso no quiere decir que no se tengan que tomar protecciones contra la malaria, cólera, tifus y hepatitis A.