
La farmacéutica Carmen Torrents aconseja incluir en el
botiquín de viaje un laxante tipo microenema para paliar posibles episodios de
estreñimiento. Recientemente ha aparecido uno con forma de acordeón, muy fácil de llevar, efectivo y cómodo.
Este
microenema, que se aplica con una sola mano, incorpora una cánula muy fina a través de la cual se inyecta la sustancia que desencadena una serie de reacciones antiestreñimiento, como mayor segregación de agua y aumento del peristaltismo intestinal, favoreciendo en último término la
evacuación anteriormente reprimida. De efectos rápidos, el microenema ya se nota como mucho al cabo de un cuarto de hora.
De este producto existen
dos presentaciones, una para adultos y otra para niños. El microenema no sólo está compuesto de glicerina, sino que también incorpora una emulsión de manzanilla y malva.
Si el viajero tiene que subir a un avión, se aconseja
facturar el botiquín con el equipaje para evitar posibles problemas en los controles policiales, visto el celo existente ante el riesgo de atentados terroristas.
Los viajes constituyen un caldo de cultivo para los
trastornos intestinales a causa de los cambios de alimentación, agua y temperatura. Es por ello que también es aconsejable llevar un antidiarreico en el
botiquín. Otros de los productos que lo completarían
serían los de corte antiséptico, analgésico y antibiótico, y, dependiendo de las actividades a realizar, protectores solares y repelentes de mosquitos.