La irritación, el agotamiento y el sobreesfuerzo producidos por el toser de manera persistente son las razones que pueden llevar a un niño a vomitar, revela Neus Falcó, farmacéutica, quien añade que la sustancia devuelta contendrá abundante mucosidad. Por norma general, la tos infantil reiterada e improductiva empieza con humores nasales y se complica con una irritación de garganta y falta de descanso nocturno, este último un síntoma a menudo también "padecido" por los padres del menor.
A los niños
les afecta mucho más la tos en las horas nocturnas por la posición horizontal al descansar y la calefacción de la casa, que reseca la garganta, tapa la nariz y obliga a respirar con la boca abierta, algo así como un pez que se muerde la cola.
Que un niño se resfríe en la guardería o el colegio es algo muy frecuente y casi siempre inevitable por la manera que tienen los niños de relacionarse. Una vez que el menor ya está contagiado, algunos padres tienen muchos números para seguirle los pasos por razones de proximidad. Un tos seca debe atajarse de inmediato con
jarabes específicos, cuyas propiedades permiten que a los 15 minutos ya se empiecen a calmar los accesos respiratorios, y que en una semana como máximo el problema ya quede solventado. Para niños mayores de 2 años existe un jarabe con sabor a fresa y sin contraindicaciones,
Novag Tuss, elaborado con dextrometorfano. Este producto se toma cada 8 horas en dosis de 5 centímetros, cada 4 horas si los accesos son muy agudos. Otra presentación en forma de supositorio,
Pilka supositorios, elaborados a base de tomillo y hierbas medicinales, quita la ansiedad y ayuda a conciliar el sueño a pacientes de tos, ya sean lactantes o ya sean niños y adultos, apunta Falcó.