
Según el profesor José Ramón González-Juanetey, catedrático de cardiología por la Universidad de Santiago de Compostela, aproximadamente un 25 por ciento de
hipertensos desconocen que lo son, y de los que sí lo saben, otro 25 por ciento no recibe tratamiento. Otro de los problemas añadidos son los pacientes que no siguen las recomendaciones médicas para tratarse de esta patología.
Para el profesor, la
hipertensión arterial es uno de los principales problemas de salud pública en España al haberse convertido, como factor de riesgo individual, en el principal determinante de muerte cardiovascular y de
cardiopatía isquémica.
González-Juanetey recomienda
tomarse la presión cada dos años y si ésta es elevada, consultar con un médico. Si los controles de esta afección son inadecuados, existe un alto riesgo de desarrollar cardiopatía isquémica, además de enfermedades cardíacas, cerebrovasculares y renales.
Los valores de la
presión sanguínea en un cardiópata deberían establecerse por debajo de 13 de máxima, y por debajo de 8 de mínima. En la población general de hipertensos sin enfermedades cardiovasculares previas, los valores oscilarían entre 14 y 9.
A manera de
prevención, el profesor apuesta por crear una asignatura obligatoria sobre salud en las escuelas dirigida a niños de entre 5 y 10 años, ya que a estas edades los menores son muy receptivos e influyen decisivamente en el comportamiento de sus padres.
En cuanto a los
tratamientos disponibles para los pacientes, hoy en día el arsenal terapéutico es considerable, ya que, en caso de no poder tomar betabloqueantes, existen alternativas de reciente aparición en las que hay depositadas muchas esperanzas, como son los fármacos que reducen la frecuencia cardíaca.