La doctora Celia Oreja, coordinadora del Grupo de Enfermedades Desmielinizantes de la Sociedad Española de Neurología, explica la función de estos fármacos y las ventajas que comportan para el paciente de esclerosis múltiple.
Modificar la Esclerosis Múltiple
Los fármacos a los que nos referimos son considerados como tratamientos modificadores de la enfermedad porque tratan de cambiar su curso. La esclerosis múltiple hoy en día no tiene cura, así que donde hay que centrar esfuerzos es en evitar que sus síntomas vayan a peor. Estos modificadores consiguen que la enfermedad curse de forma más lenta porque reducen el número de brotes. No hay que olvidar que muchos de estos episodios dejan secuelas y el paciente, al recuperarse, no lo hace del todo. Así que evitando que se produzcan estos brotes se disminuirán los síntomas y se conseguirá que el paciente tarde más en llegar a una situación de discapacidad. Es importante remarcar que estos fármacos solo son útiles en casos de esclerosis múltiple remitente recurrente, la que cursa con brotes. En casos de esclerosis primera progresiva o en la secundaria progresiva, que cursan sin estos episodios, el uso de estos modificadores no tendría sentido.
La importancia de un Uso Precoz
El uso temprano de estos tratamientos modificadores es esencial; es preferible prevenir que curar. Usarlos antes de que el daño producido en el cerebro sea invalidante hará que se reduzcan las lesiones, que no se acumulen y que tarde más en producirse el daño cerebral que altere su funcionamiento.
Elegir el Tratamiento Adecuado
Los factores que influyen en la elección de un tratamiento u otro en la esclerosis múltiple varían según el paciente. Hay que tener en cuenta que hablamos de medicamentos autoinyectables, por tanto será el paciente quien marque la frecuencia de aplicación de la que se ve capacitado. Algunos deben pincharse una vez a la semana, otros cada día. Los efectos secundarios que produzcan también son un elemento a tener en cuenta. Los interferones, por ejemplo, deben aplicarse cada con menor frecuencia que los copasones, pero tienen más efectos secundarios. De lo que se trata es de que el paciente se ponga las inyecciones, así que hay que facilitarle el trabajo en la mayor medida posible.
Facilitar las Inyecciones
Los avances en los últimos tiempos han permitido facilitar el trabajo de la autoinyección. Los dispositivos actuales son muy similares a los de la insulina, cada vez mejores. El año pasado salió al mercado uno que tiene la ventaja de que puede cargarse con tres dosis a la vez, con lo que el paciente puede despreocuparse de este tema. Además, tiene un dispositivo que funciona a modo de agenda electrónica y que hace que el paciente no se olvide de cuando le toca inyectarse la siguiente dosis. Esto también sirve para que el médico pueda comprobar si se está siguiendo el tratamiento de forma adecuada o si el paciente se olvida de aplicarse la inyección de vez en cuando. Por otra parte, tampoco es preciso que los cartuchos se conserven en el frigorífico, con lo cual el transporte de medicamento se facilita.

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