
Por lo que se refiere a oncología cutánea, los avances que se han producido son significativos por su acción terapéutica más selectiva y también porque dañan en menor medida las células que se encuentran alrededor del tumor.
El tratamiento fotodinámico, que ya viene empleándose desde hace unos años en algunos centros de referencia como el que lidera el profesor Pablo Umbert y Millet, jefe del servicio de dermatología del Hospital Universitari Sagrat Cor y Director del Instituto Pablo Umbert en la Clínica Corachán de Barcelona, es uno de los grandes avances en este campo.
Epidemiología del Cáncer Cutáneo
La incidencia del cáncer cutáneo, según los datos epidemiológicos de los que se dispone, alcanza a un 20% de los pacientes que pasan por la consulta del doctor Umbert, sin tener en cuenta las lesiones precancerígenas. Cualquier persona, a lo largo de su vida, tiene un 33% de posibilidades de desarrollar un carcinoma. Y de las personas que hayan tenido un carcinoma, en 5 años tienen más probabilidades de volver a desarrollar otro. Generalmente, los carcinomas cutáneos se curan bien ya que no hablamos de tumores con metástasis.
Tratamiento Fotodinámico
El tratamiento fotodinámico es una técnica que ha sustituido algunos tratamientos antiguos más agresivos para la piel, y donde la cirugía no estaba indicada. Su método de ejecución es mediante la aplicación de porfirina en la piel que, tras 3 horas, recibe la incidencia de una luz roja que activa el oxígeno de las células cancerígenas, respetando a su vez las células sanas. Por otra parte, destaca también por su capacidad regeneradora de la dermis. De hecho, en Estados Unidos, el tratamiento fotodinámico se emplea como tratamiento rejuvenecedor. Las indicaciones de este tratamiento se centran en aquellas lesiones superficiales que ya eran precancerosas o carcinomas en general, sin importar el tamaño. Generalmente no presenta contraindicaciones, y tan solo un 4% de los pacientes que se someten al tratamiento fotodinámico sienten dolor en el proceso.
Cuidado con el Sol
El doctor Umbert recomienda que se debe ser precavidos con el sol en verano, aunque durante el resto del año también nos debemos proteger de su influencia. Podemos tomar el sol pero no ponernos rojos, algo a lo que deberán prestar más atención las personas con piel blanca. Los protectores solares y resistentes al agua son indispensables a la hora tumbarse al sol.