El profesor Joan Gibert Rahola, catedrático de farmacología por la Universidad de Cádiz y especialista en Psiquiatría, explica en qué consisten los ataques de pánico y como se puede llegar a mantener bajo control.
Un Caso Real
Para poder comprender lo que le ocurre a un paciente de este tipo, qué mejor que un ejemplo real donde se describen la situación y los síntomas de la persona afectada. Rosa es una mujer que tras vivir una época estresante en el trabajo sufrió un episodio de los descritos. Al adentrarse en una calle por la que pasaba cada día, de repente sintió que no la conocía y que no sabía donde estaba. Esta extraña experiencia le hizo comenzar a sudar y le alteró el ritmo cardíaco hasta el punto que tuvo que salir huyendo del lugar hasta llegar a casa. Una vez en su hogar se sintió totalmente confundida, y comenzó a preguntarse si se estaba volviendo loca.
Clínica de la Enfermedad
La clínica que produce esta situación de crisis es una sensación de angustia terrible donde el paciente intenta escapar. Siente agorafobia, miedo a los espacios abiertos, a pesar de que estos ataques se suelen producir en lugares cerrados, y la necesidad de escapar de ese lugar se vuelve irrefrenable. Muchas personas, al experimentar esa sensación, se vuelven agresivos hasta lograr abandonar el sitio donde están. Lo habitual es que si el paciente debe regresar a esa ubicación lo haga acompañado de alguien, nunca solo.
Evidenciar el Problema
Ocurre en muchos casos que el paciente no presta atención al problema porque los síntomas se pasan al poco tiempo. También es habitual sentir vergüenza de explicar lo vivido y por miedo a la incomprensión de los demás, silencian lo ocurrido. De hecho, lo último que piensan es que puedan estar sufriendo un problema de fobia.
Tratamientos
Existen tratamientos eficaces que combinan antidepresivos con psicoterapia, y que deben seguirse por lo menos cuatro meses una vez los síntomas hayan remitido. No hay que olvidar que si esto no se cumple cabe la posibilidad de que hayan recaídas, que son mucho más difíciles de solventar que el caso inicial. También hay que tener en cuenta, por otra parte, que a pesar de que hablamos de tratamientos eficaces éstos llevan su tiempo en surgir efecto. Una buena herramienta son las pastillas sublinguales que, tal y como su nombre indica, se colocan debajo de la lengua cuando la situación de crisis acontece. El efecto es inmediato y el paciente se calma sin llegar a vivir la angustia y el temor.
Seguridad de los Fármacos
Los fármacos cada vez son más seguros aunque siempre existen efectos secundarios que nos pueden afectar. Por eso hay que tener en cuenta las características de cada persona a la hora de recetar estos medicamentos, como por ejemplo la edad o el sexo. Una persona joven no recibirá las mismas dosis que una más mayor, mientras que se ha demostrado que las mujeres no asimilan de la misma manera los medicamentos que los hombres. También hay que tener en cuenta que hay fármacos que no se pueden mezclar con otros, un hecho que no pasará desapercibido a la hora de instaurar el tratamiento.

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