La infección por VIH está asociada a determinados tipos de comportamientos que no están bien vistos socialmente; todo esto hace que, en algunos casos, el VIH va asociado a un estigma de discriminación. Se conocen casos de personal sanitario infectadas con el VIH que son relegadas al último puesto; hay personas que no pueden tener un seguro médico o de vida. En algunos sectores no se puede hablar de forma abierta del virus por miedo al rechazo.
Se puede hablar del SIDA o del VIH como una enfermedad crónica, pero sigue sin estar aceptada socialmente.
Se distingue entre aquellas personas que tienen un status social determinado, que normalizan y demuestran que le puede pasar a cualquiera y otras que no tienen ese status social y que, de algún modo, se les culpabiliza por el hecho de llevar de una vida desordenada.
La lipoatrofia facial es una pérdida de grasa en la cara. Hay personas que no se reconocen a sí mismos ya que han perdido toda la grasa de la cara y estigmatiza más aún por el hecho de la extrema delgadez. Muchas de estas personas no quieren salir a la calle, produce una serie de problemas psicológicos importantes como la depresión y la ansiedad e incluso llegan a abandonar el tratamiento. La única solución al problema es la cirugía reparadora.
Dentro de los protocolos de la Sanidad Pública no se desaconsejan los transplantes hepáticos por el hecho de que una persona sea seropositiva. Pero las personas coinfectadas tienen mayores problemas para poder sobrevivir en el espacio de tiempo que estén en la lista de espera y son muchas las personas que fallecen, no por causa del SIDA, sino por un problema relacionado con las hepatitis.
Los tratamientos que toma una persona con VIH son muy fuertes y se metabolizan por el hígado; sí a esto se le añade a una hepatitis. la puede perjudicar. Las personas coinfectadas tienen menor supervivencia que las que sólo están infectadas por VHI o por hepatitis.

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