
La psoriasis es una enfermedad dermatológica crónica que puede manifestarse de muchas maneras. Cada paciente es distinto y la afectación de las lesiones propias de la psoriasis será diferente en cada caso. La clínica más común de esta alteración de la piel es en forma de placas.
La doctora Ana María Carrizosa, dermatóloga y responsable de la unidad de fotobiología del Hospital Virgen Macarena de Sevilla, enumera algunos de los tipos de
psoriasis más frecuentes y qué soluciones aportan los dermatólogos para luchar contra este problema de la piel.
Lesiones propias de la Psoriasis
La
psoriasis es una enfermedad crónica de la piel que se suele presentar en forma de placas de color rojo con descamaciones de color blanco. Estas lesiones infiltradas se pueden ir extendiendo en la piel e ir acompañadas de prurito. Cuando la
psoriasis es muy infiltrada el paciente puede sentir la sensación desagradable de tirantes y de dolor en algunas superficies del cuerpo como son las nalgas o el cuero cabelludo.
Zonas del Cuerpo con más Afectación
Las partes del cuerpo donde es más frecuente que aparezcan las lesiones psoriásicas son los codos y las rodillas, así como los tobillos y el cuero cabelludo. También existe una variante de esta enfermedad, la llamada
psoriasis invertida, que afecta más a los pliegues de la piel. Las ingles, las axilas, la cara interior de las rodillas y de los codos, así como la zona de alrededor del ombligo son los lugares donde se suele manifestar.
Psoriasis Guttata
Otra de las formas de presentación de la
psoriasis en es forma de gotas. Esta variante de la enfermedad afecta sobre todo a personas jóvenes y suele ser consecuencia de una infección de las vías respiratorias superiores. Está formada por elementos de pequeño tamaño diseminados por la superficie de la piel. La
psoriasis en gotas se trata con antibióticos por vía oral y, una vez curada la infección de las vías respiratorias, ya no vuelve a aparecer. Por lo tanto podemos decir que es una enfermedad de buen pronóstico.
Tratamientos para la Psoriasis
Cada enfermo psoriásico necesita un tratamiento específico. Los casos más leves de la enfermedad se pueden tratar con un poco de acción solar, evitando las horas centrales, y con la aplicación de cremas y corticoides que se absorben y que no provocan atrofia en la piel. Las cremas hechas a base de derivados de vitamina D son una muy buena opción. Los casos moderados-graves pueden servirse de tratamientos sistémicos. La fototerapia es uno de los más seguros, aunque también hay tratamientos a base de pastillas. Como último escalón en tratamientos, cuando la
psoriasis es muy extensa y tiene una gran afectación, se optará por la terapia biológica. Eso sí, solo en casos en que la persona no responda a los medicamentos y su calidad de vida se vea muy mermada.
La importancia de Hidratar bien la Piel
Las formas de
psoriasis comentadas pueden remitir de forma espontánea. Usar cremas hidratantes y emolientes de forma regular es importante ya que así se disminuye el picor y la descamación. Si el paciente se cuida la piel a diario puede llegar a espaciar los brotes e incluso a prevenirlos. De esta manera disminuye el riesgo de infección, hay menos picor y, en consecuencia, menos rascado. Recordemos que las lesiones que se rascan dan lugar a la extensión de la
psoriasis. Para lograr esto existen líneas específicas de cuidado de la piel que pueden complementarse con los tratamientos farmacológicos. La marca Iralfaris ofrece productos de este tipo, cuyas características los convierten en unos perfectos hidratantes y emolientes. Como último apunte, recordar que los pacientes con
psoriasis deben tener hábitos de vida saludables, evitar el sobrepeso, no fuma ni beber alcohol y llevar una dieta sana y equilibrada.