La talasemia es un transtorno hereditario que provoca una anemia permanente en el paciente y se puede clasificar de varias maneras: la menor, en la que la anemia es muy discreta y en la que los pacientes prácticamente no tienen complicaciones ; la mayor, que es la más grave y la intermedia, en la que se tiene una anemia moderada.
Puede pasar desapercibida en el caso de una talasemia menor y no se hacen los análisis oportunos. Hoy en día, con unos análisis más complejos, se suele detectar desde el nacimiento.
Al señor Metidieri le diagnosticaron la talasemia a los 5 años, pero en el caso de la talasemia mayor suele diagnosticarse entre los 2 meses y los 2 años de vida. Los niños suelen tener la tez amarilla, tienen decaimiento y no se desarrollan como cualquier otro niño.
Los pacientes suelen sentirse raros frente a la demás gente ya que se trata de una enfermedad poco común, pero se aprende a vivir con ello.
En el caso de la talasemia mayor es transmitida por ambos progenitores. El único tratamiento para la talasemia es un quelante porque las transfusiones provocan una sobrecarga de hierro y la medicación ayuda a eliminar el sobrante.
Cada año nacen en España 300.000 niños con esta patología.
En el caso de la talasemia mayor hay que hacer transfusiones de sangre cada 3 o 4 semanas y la medicación con quelantes, entre otros, para que la salud de estos pacientes no corra riesgos.

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