
El juanete o hallux valgus, como se le denomina de forma técnica, es la enfermedad del dedo gordo del pie más conocida, pero hay otra que también resulta dolorosa a la vez que incapacitante: el hallux rigidus.
El doctor Eduard Rabat, cirujano ortopédico y traumatólogo, y experto en cirugía del pie y del tobillo del Hospital Quirón Barcelona, además de responsable de la Clínica de Cirugía del Pie y del Tobillo de Terrassa, comenta en qué consiste esta patología y cómo se soluciona.
Hallux Rigidus
El concepto hallux rigidus se usa para denominar la artrosis del dedo gordo del pie. Consiste en un proceso que se acompaña siempre de la disminución del movimiento por la aparición de un bulto en el dorso del pie, en la parte de encima. La articulación del dedo gordo con la del tobillo es básica para el desarrollo del paso, por eso cuando aparece este bulto las articulaciones del dedo gordo chocan entre ellas en el momento del paso y eso es lo que genera tanto dolor.
Tratamientos
Existen muchas soluciones para este problema antes de llegar a la cirugía. La primera de ellas pasa por el uso de plantillas además de la incorporación de un pequeño artilugio que impide que el dedo gordo tenga el movimiento de cimbrear y así pare el golpe cuando se dé el paso. Otra de ellas es la colocación de un talón anterior en el calzado.
Camino a la cirugía
Podemos distinguir tres fases en el proceso del hallux rigidus. La primera de ellas es cuando el bulto molesta solo por la parte de encima, es decir, que la artrosis está circunscrita al movimiento. En ese momento se puede salvar la articulación. Si el caso está más avanzado y la falange ya está muy pegada a la cabeza del metatarsiano, se necesitará cortar el hueso de alguna manera para intentar despegar estos huesos. Se trata de generar movimiento a base de abrir la articulación. Esto puede hacerse por medio de cirugía abierta o percutánea. Y el último estadio lo encontramos cuando la situación es muy clamorosa y el dolor insoportable. La articulación se da por perdida así que lo que se tiene que hacer es fijarla por medio de un proceso llamado artrodesis. Se ha de abrir la zona y colocar una placa con tornillos. De esta manera se consigue acabar con el dolor.