Las características que definen esta enfermedad, son principalmente el dolor abdominal, junto con la forma de hacer de vientre, ya sea tendencias de hacer diarrea o bien tener estreñimiento, o la alternancia entre ambas posibilidades.
Esta irregularidad en las defecaciones provoca un gran malestar, ya que socialmente les afecta, al necesitar en cada momento de su vida tener un lavabo cerca, ya que al tener incontinencia les reduce su vida social y evitan ciertos actos públicos.
El estómago es uno de los órganos que más responde a los factores emotivos, ya que se vinculan el estrés y otras enfermedades emotivas al estado del estómago, ya que hasta hace poco la aparición de úlceras se relacionaban con el carácter de las personas.
Hay estudios que demuestran que ciertos alimentos afectan o ayudan a padecer este síndrome de intestino irritable, y posiblemente muchas intolerancias alimenticias, pueden acompañar los síntomas del intestino irritable, aunque en muchos casos o bien no están diagnosticadas o bien no se sospecha de que haya alguna intolerancia. Por el contrario también hay personas que pueden ser catalogadas como enfermas del síndrome de intestino irritable y sin embargo, son celíacos o padecen otra enfermedad con similares síntomas.
Los síntomas pueden ser estables en el tiempo, es decir, no hay razón para que con el tiempo se empeoren los síntomas, ya que al igual que tampoco se conoce el origen, la causa que desemboca en la enfermedad, tampoco se ha podido poner fin a la misma, ya que hay productos para controlar la enfermedad pero ninguno con la capacidad de eliminar este síndrome.
Actualmente el uso de probióticos, que son complementos nutricionales basados en la presencia de bacterias específicas y con un efecto beneficioso para el organismo, ya se puede encontrar en muchos lácteos, especialmente yogures, en nuestro país. De la misma forma, la industria farmacéutica ha desarrollado estas bacterias sin necesidad de ir acompañadas de comida alguna, y ello permite tratar hasta a los intolerantes a la lactosa. Los probióticos en forma de sobres o incluso en cápsulas pueden ayudar al tratamiento de las personas que padecen el síndrome de intestino irritable, y ello hace que al ser un complemento nutricional, hoy en día se aconseje dar estas bacterias ya que no curan pero ayudan a controlar, estabilizar y mejorar los síntomas asociados, y tiene efectos bastante buenos especialmente en los casos donde predomina el estreñimiento.
Entre los probióticos más recomendados está el protansitus Lp, y para ayudar a los pacientes aparte de estos probióticos hay fármacos, dietas y técnicas de relajación.



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