Este es uno de los principales objetivos de la compañía óptica Alain Afflelou, que desde su desembarco en nuestro país lleva a cabo distintas acciones de concienciación social y hace especial hincapié en la vista de los más pequeños. “Es necesario que los padres tomen conciencia de la importancia de velar por la visión de sus hijos, y también es importante que los niños aprendan a cuidar ellos mismos de sus ojos ya que así podrán alertarnos ante posibles deficiencias”, explica Eva Ivars, . Por eso, se ha creado el cuaderno “Cuida tu vista con Los Lunnis” que a través de dibujos para colorear enseña a los más pequeños cómo cuidar sus ojos.
Este cuaderno será entregado por más de 8.000 oftalmólogos, pediatras y centros de salud de toda España a sus pacientes, ya que se trata de un colectivo de prescriptores importante con un contacto continuo con los más pequeños.
El cuidado de la vista
La vista de nuestros hijos está en pleno desarrollo hasta que cumplen los 6 años y los problemas que se presenten, tanto antes como después, determinarán su salud y futura calidad de vida. Esta primera época es el tiempo ideal para tratar más fácilmente posibles dolencias visuales y, de no ser así, cuanTo antes se detecten, más éxito conseguiremos en su tratamiento.
En esta detección, cobra especial relevancia la figura del óptico como especialista de referencia que ayuda a saber si nuestros hijos presentan alguna anomalía en su visión. Jesús Muñoz, óptico-optometrista explica que “el papel del óptico, además de facilitar a aquellos niños que lo necesiten las gafas con el tratamiento adecuado, consiste también en facilitar la revisión de la vista a los niños y detectar posibles síntomas relacionados con problemas visuales que deban ser tratados por un oftalmólogo. Las revisiones gratuitas que ofrecemos en cualquier óptica de la cadena pueden ser determinantes para garantizar el correcto crecimiento de los más pequeños”.
Además de la revisión gratuita, las ópticas de la compañía, ofrecen otras facilidades que harán más sencillo y menos costoso que nuestros hijos lleven gafas. Los compromisos de la cadena de ópticas pasan por el cambio gratuito de cristales si no han pasado más de 12 meses desde la anterior graduación, 3 años de seguro de rotura para monturas y cristales, 3 meses de garantía de adaptación y la posibilidad de dotar las gafas de nuestros hijos con cristales irrompibles de policarbonato que garantizan la seguridad total.
Por otro lado, además de la necesidad de saber si nuestros hijos han de llevar gafas graduadas, también es importante que durante los meses de verano, con mayor exposición al sol, protejamos sus ojos y evitemos posibles lesiones. “Estamos muy concienciados de cuidar la piel con protector solar o del uso de gorras en verano, pero al mismo tiempo no es muy habitual que los padres se preocupen por proteger del sol los ojos de sus hijos, e incluso llama la atención ver a niños pequeños con gafas de sol”, afirma Isaac Vargas, óptico de la citada cadena de ópticas. “Sin embargo, ellos son los que están expuestos a un mayor riesgo ya que sus sistemas oculares están menos desarrollados y reciben más radiación solar que los adultos”. A los niños les gusta imitar a sus padres, por lo que el uso de las gafas de sol no suele ser un problema “siempre que se les ofrezcan modelos a su gusto, con diseños divertidos o que, por ejemplo, lleven a sus personajes favoritos”, opina Vargas.
Síntomas que denotan un posible defecto visual en los niños
- No le gusta leer
- Tuerce un ojo
- Se marea en el coche
- Lee más cerca de lo normal
- Frunce los ojos o hace muecas
- Lee más despacio de lo normal
- Mueve mucho la cabeza cuando lee
- Al leer salta palabras, incluso líneas, o lee en silencio
- Tiene costumbre de vocalizar cuando lee en silencio
- Tiene costumbre de leer siguiendo la lectura con el dedo u otro indicador.
- Adquiere una posición rígida cuando mira de lejos.
- Tiene una mala percepción visual, por ejemplo, confunde la “a” con la “e”, la “u” y la “n”
- Escribe con la cara pegada al papel
- Se queja de dolores de cabeza, mareos y naúseas
- Tiene excesiva sensibilidad a la luz (fotofobia)
- Inclina la cabeza lateralmente
- Cierra o se tapa un ojo de vez en cuando
- No recuerda lo que ha leído

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