
Una dieta rica en aceites de pescado podría prevenir e incluso revertir patologías asociadas a la obesidad gracias a la acción beneficiosa del ácido denominado eico-sapenta-enoico, un tipo de ácido graso omega-3, según una investigación desarrollada en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra.
El trabajo demuestra que este componente de los aceites de pescado disminuye los niveles de triglicéridos y colesterol en sangre, un efecto muy positivo ya que, como se sabe, el incremento de estos parámetros se asocia con la obesidad y la resistencia a la insulina.