
Según el doctor Segismundo Solano, neumólogo del Hospital Virgen de la Torre de Madrid y del área de tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, se considera que las
recaídas en procesos de abandono del tabaco son "normales", puesto que en muy contadas ocasiones se consigue al primer intento. Lo más frecuente es que se deje de fumar tras dos o tres tentativas.
A un nivel estrictamente clínico, se define como
ex fumador aquel que lleva 12 meses sin probar el tabaco. Pero eso no significa que deba bajarse la guardia. El doctor Solano recuerda a estas personas que deben abstenerse de dar ni que sea una sola calada ante el gran riesgo que existe de volver a sucumbir a una sustancia tan
adictiva como la nicotina.
El porcentaje de fumadores que están preparados para dejarlo únicamente representa el 14 por ciento. Sin embargo, un 24 por ciento, sintiéndose incapaz de dejarlo de golpe, estaría dispuesto a intentarlo de manera progresiva. Para estos casos existe el método
Reduce Hasta Dejarlo, en que se combina la reducción de los cigarrillos con el incremento de
chicles de nicotina.
Precisamente, estos chicles forman parte del grupo de
tres tratamientos que se han demostrado más eficaces y seguros a la hora de abandonar el hábito de fumar. Los chicles, junto con los
parches y los comprimidos para lamer, pertenecen al grupo de los productos derivados de la nicotina con efectos sustitutivos. Otro de los tratamientos es el que se basa en el consumo de determinados fármacos de origen antidepresivo, en los que se observó que sus efectos secundarios inducían a los pacientes a dejar de fumar. Y el tercer tipo de terapia, de reciente aparición, consiste en la administración de un
medicamento que inhibe parcialmente los efectos de la nicotina, disminuyendo así la ansiedad del fumador.