
Roncar no es nada baladí, al menos desde el punto de vista médico, ya que en función de la edad en que se empiece a manifestar puede desembocar en
dolencias cardiovasculares, además de evitar que el sueño sea reparador e incidir negativamente en el rendimiento del paciente, asegura el doctor Carlos Magriñá, otorrinolaringólogo y director de la unidad de roncopatía que lleva su nombre.
Una persona con
roncopatía moderada todavía no sufre de apneas o paradas respiratorias, pero debe tener en cuenta que si no se cuida adoptando una dieta sana y realizando ejercicio físico, y si además gana peso, tendencia a la que el sexo masculino tiene más predisposición que el femenino por debajo de la barrera de los 50 años de edad, aunque más adelante este porcentaje se equipara,
la afección por ronquidos puede convertirse en severa. El doctor Magriñá ilustra lo agotador que resulta el hecho de roncar invitando a hacerlo voluntariamente a manera de prueba.
Por lo que respecta a las
apneas, su peligrosidad se mide a través de dos maneras: en la primera, un aparato portátil registra las paradas respiratorias por hora, y en la segunda se estudia una escala subjetiva de síntomas (por ejemplo: el médico pregunta al paciente ¿usted se queda dormido muy a menudo viendo el televisor?).
El doctor Magriñá afirma que
todo tipo de roncopatía y apnea del sueño -en el caso de esta última sobre todo la obstructiva-, tienen solución, ya sea mediante láser o mediante radiofrecuencia. El tratamiento siempre se lleva a cabo de manera individualizada para conseguir los mejores resultados.