En el centro inicia un programa de ejercicio físico controlado, inicialmente, por monitorización; se practica una primera prueba de esfuerzo que indicará en qué grupo de trabajo se tiene que incluir. Una vez incluido en este grupo de trabajo, este paciente realiza ejercicio físico 2 o 3 veces por semana en función de su capacidad.
A los 2 meses se realiza otra prueba de esfuerzo para saber qué mejoría ha tenido el paciente y al final del programa una última prueba de esfuerzo para determinar en cuanto ha aumentado su capacidad. Desde el punto de vista psicológico, lo que se hace es rehabilitar ya que muchas veces los pacientes pueden estar bien físicamente pero tienen miedo.
Este miedo se traduce en ansiedad, en estrés o en depresión y lo que se hace, mediante las técnicas de terapia y de rehabilitación psicológica, valorar en qué grado está e intentar sacarlo de este pozo para que vuelva a hacer una vida activa.
El paciente puede estar depresivo, ansioso o angustiado; no sabe sí puede hacer esa actividad normal que hacia antes.
El corazón es un músculo y como tal, se rehabilita. Es un músculo que se ha mantenido en situación clínicamente estable y con bajo gasto, en unas condiciones de mínimo trabajo cardíaco. Se ha de volver a ejercitar para que el corazón vuelva a tener actividad, poder soportar el esfuerzo, poder hacer una vida normal.
Después de haber pasado un infarto y un programa de rehabilitación, el paciente está en condiciones de volver a hacer su vida; lo único que se aconseja es que no haga competición. El programa de rehabilitación dura entre 4 y 6 meses; debe iniciarse después de superar la fase aguda y salir del hospital. Está demostrado que la rehabilitación mejora de forma importante la calidad de vida del paciente.
Se debe tener una buena salud bucodental porque todas las posibles infecciones pueden hacer una afectación en las válvulas cardíacas.

Categorías de Salud





