
El doctor Guillermo Oller, cardiólogo del Centro Cardiovascular Sant Jordi de Barcelona y asesor médico de la Federación Catalana de Automovilismo, destaca la importancia de que un chófer profesional se someta a un chequeo médico completo
a partir de los 35 años de edad, especialmente si esta persona tiene antecedentes familiares (por ejemplo el padre) de muerte súbita o infarto en edad joven, si fuma o es hipertenso y, con más razón aún, si ha padecido mareos o síncopes.
Existen varias maneras de detectar problemas cardiacos:
ecocardiografías, pruebas de esfuerzo, etc.
A juicio de Oller, unos de los mayores problemas que se dan en el mundo de motor y la cardiología son las competiciones en que participan
pilotos semiprofesionales y amateurs o aficionados, en tanto que los profesionales de élite como los pilotos de fórmula 1 están muy controlados mediante una variada gama de exámenes, tipo test de alto rendimiento. Los pilotos menos profesionalizados o aficionados deben tener en cuenta que
en una competición se produce un aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial. El doctor Oller aboga por realizar revisiones médicas y controles más estrictos, sobre todo en pacientes de riesgo, y, en este sentido, aconseja a quienes tengan
sobrepeso que lo rebajen, e insiste a las personas que toman medicación contra la
hipertensión y una enfermedad coronaria que no olviden administrarse sus dosis antes de ponerse al volante. Y es que, según afirma el doctor, se han dado casos de muertes súbitas mientras se conduce.