Las vacunas son una herramienta muy útil para proteger a nuestros hijos de determinadas enfermedades, tal y como explica el doctor Carles Esparducer, jefe del servicio de pediatría de Clínica Diagonal de Barcelona.
Vacunas y fiebre
Si el día en que se ha de vacunar a un pequeño éste presenta fiebre, lo que hay que hacer es posponer esa cita y dejarla para otro día. También cabe destacar que el hecho de que un niño haya presentado fiebre tras una vacuna, no quiere decir que en la segunda vaya a reaccionar de la misma manera. En estos casos, suministrando un poco de paracetamol adecuado al peso del niño se puede calmar la febrícula. En el caso de los niños prematuros, deben ser vacunados siguiendo un calendario vacunal muy aproximado al establecido de manera general. Por último, tal y como desmiente el doctor Esparducer, las vacunas no disminuyen las defensas de los niños como muchas personas afirman.
Rotavirus y varicela
El virus del rotavirus produce unas gastroenteritis en los niños más pequeños que hoy en día no constituyen gran gravedad, pero que sí son molestas tanto para padres como para hijos. La vacuna del rotavirus es opcional e inocua, aunque se aconseja sobre todo en sociedades donde los hábitos higiénicos son poco cuidados. Por lo que se refiere a la varicela, la primera dosis de la vacuna se debe dar con un año de vida, y ésta es plenamente recomendada por el doctor Esparducer. La segunda dosis es optativa.
La importancia de vacunar
Algunos padres se resisten a vacunar a sus hijos pero deben saber, según palabras del doctor Esparducer, que con ello están entrando en una práctica peligrosa. Las vacunas son muy eficaces y han ayudado a que muchas enfermedades hayan desaparecido de nuestra sociedad. El sarampión, por ejemplo, solo se da en niños no vacunados y, aunque a priori no hay que temer, no debemos olvidar que puede acarrear graves consecuencias en la salud de la persona. Así que lo mejor es prevenir y las vacunas ayudan a ello.

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