
Muchas son las personas que desconocen por completo la existencia de determinadas enfermedades hasta que no se detecta un caso en su entorno o en su propia persona. Eso es lo que ocurre con el quiste de tirogloso, una problemática benigna que requiere de cirugía para ser solucionada.
El doctor Josep Maria Ribó, jefe del servicio de cirugía del Hospital San Juan de Dios de Barcelona, explica con detalle qué es el
tirogloso y qué método hay que seguir para eliminarlo.
El Tirogloso, ¿qué tipo de Quiste es?
El
tirogloso es un quiste que aparece en forma de bulto en la zona media del cuello de los niños. La edad en la que se manifiesta va de los 2 hasta los 20 años, aunque se han dado casos en los que el paciente se ha percatado de la existencia de ese bulto una vez pasada la veintena. Este tipo de quiste es fácil de diagnosticar ya que, ante una bulbosidad en el cuello, el pediatra sospecha en seguida de que se trata de un
tirogloso.
El
tirogloso es un resto embrionario. A medida que se va desarrollando el embrión la glándula
tiroides toma su situación definitiva pero queda un conducto abierto que debe cerrarse. Cuando esto no ocurre ese resto embrionario queda ahí. El
tiroides se desarrolla de forma normal y por tanto no debe existir ningún tipo de alteración. De todas maneras esto se verifica a través de una ecografía que comprueba que la glándula
tiroides está en lugar correcto. En raras ocasiones ocurre que ese quiste de
tirogloso no lo sea en realidad y que lo que se percibe como bulto sea en realidad una única glándula tiroidea.
Un bulto necesario de eliminar
El
tirogloso es una alteración benigna que necesita ser tratada con la finalidad de que no aparezcan complicaciones en un futuro. Una vez diagnosticado el tratamiento definitivo pasa por la cirugía. Esta intervención conviene que se lleve a cabo antes de que aparezca un proceso infeccioso que complique la evolución de ese quiste. Si eso ocurriera no existe gravedad, pero la curación definitiva se retrasa. ¿Qué ocurre si el
tirogloso pasa inadvertido? Lo que pasaría es que el
tirogloso podría infectarse con los gérmenes del exterior. Es necesario saber que el
tirogloso se ubica en la base de la lengua, por tanto está abierto a todos los gérmenes y bacterias que puedan alojarse en esa zona. Si coincide con un resfriado el
tirogloso puede llenarse de pus. En este caso los tejidos ya no quedan tan vírgenes y anatómicos para hacer una reparación definitiva.
Cirugía para el Tirogloso
La intervención consiste en quitar el quiste y un trozo de hueso de la zona que impide que se cierre el conducto, es decir, es preciso eliminar toda la fístula. El postoperatorio es cómodo, poco molesto, y en 24 horas el niño puede estar en su casa comiendo con toda normalidad. En la intervención los músculos del cuello han tenido que ser separados para retirar el
tirogloso, pero la inflamación de la zona es mínima, además de muy bien tolerada por los pequeños. A nivel de garganta tampoco hay alteraciones, y la cicatriz restante es muy disimulada. Una vez extirpado, es muy poco probable que el
tirogloso vuelva a aparecer. En algunos casos donde ha habido muchas infecciones puede volver a resurgir alguna parte del quiste, pero esto ocurre en casos contados.