La fibrilación auricular es una enfermedad que adquiere otra particularidad en el momento en que la padece una persona con una afectación cardiaca. La fibrilación auricular es un proceso que se asocia a enfermedades cardiovasculares, algo negativo para el paciente porque una afecta negativamente a la otra, es decir, que existe un doble riesgo.
El doctor Jesús Almendral, Jefe de la Unidad de Electrofisiología cardíaca y arritmología clínica del grupo Hospital de Madrid, nos explica en qué consiste una arritmia y cómo debe ser tratada.
Todavía no están muy claras cuales son las causas que provocan una arritmia. Lo que sí se sabe con claridad es que la alteración de las presiones incide directamente sobre las células que constituyen las aurículas. Al alterarse, se altera en consecuencia la electricidad y esto provoca que se generen impulsos a una velocidad desbocada. Este es un ejemplo de causa, aunque en la mayoría de los casos es más difícil determinar el factor desencadenante de la arritmia. Las arritmias normalmente son para siempre, aunque en algunos casos se pueden llegar a curar. Lo que sí se ha conseguido hacer es controlarlas y evitar su aparición durante largos periodos de tiempo. Como ya comentábamos al inicio, una persona con arritmia a la que se le añade alguna otra patología tiene un nivel de riesgo mucho más elevado. Por eso es preciso que en el caso de tener una cardiopatía estructural de base, se lleve un buen control sobre esta, porque a más control de dicha cardiopatía, más a raya se mantiene la arritmia. Hay que intentar llevar un control óptimo para las dos enfermedades, no hay que priorizar una sobre la otra. La mayoría de personas hipertensas no sabe que lo es. Esto puede ser debido a que la fibrilación auricular se presenta de maneras muy distintas en unos casos que en otros. Hay personas que sufren mucho debido a las arritmias, mientras que hay otras que ni se enteran. Esto no quiere decir que estén exentas de sufrir consecuencias adversas, por ello es muy importante que se efectúe el diagnóstico. Para ello es necesario tomarse la presión arterial y hacerse un electrocardiograma. Esta prueba es muy sencilla y todas las personas que presentan hipertensión se someten a ella. En los casos en que la arritmia es persistente e fácil detectara con un control médico. Las complicaciones vienen cuando el paciente sufre de arritmias paroxísticas, las que solo están presentes durante el episodio de fibrilación. En estos casos se recomienda que al notar los síntomas se acuda a un centro médico al instante para someterse a un electrocardiograma y poder diagnosticar el problema antes de que la fibrilación desaparezca. Los tratamientos para tratar la arritmia son en la mayoría de los casos farmacológicos. No optar por ellos constituye más un riesgo que un beneficio, ya que de esta manera no se controla el riesgo de embolia. Un hipertenso con fibrilación auricular debe estar bajo tratamiento anticoagulante para poder protegerse de ese riesgo. Las personas más mayores son las que tienen más riesgos a la hora de aplicar los tratamientos, los efectos suponen una invasión mayor en el cuerpo a medida que la edad es más avanzada Por eso antes de iniciar el tratamiento anticoagulante hay que sopesar los pros y los contras. De todas maneras, los ensayos clínicos han permitido muchos avances y obtener mucha información en cuanto a los efectos de los tratamientos. Durante muchos años no ha habido progreso en los tratamientos anticoagulantes para personas con fibrilación auricular, pero en muy poco tiempo se van a presentar nuevas formas revolucionarias para tratar esta enfermedad. Como opción a los tratamientos farmacológicos, en algunos casos se puede recurrir a tratamientos físicos como el catéter, aunque no siempre se puede contar con ello.
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