El picor o prurito es uno de los motivos de visita a la consulta del dermatólogo más comunes. Estas molestias en la piel impiden realizar una vida normal y merman mucho la calidad de vida del paciente. Las causas que desencadenan el prurito pueden ser diversas, y en muchas ocasiones es muy difícil diagnosticarlas.
El doctor Pablo Umbert, profesor y dermatólogo del Hospital Universitario del Sagrado Corazón, nos habla de las enfermedades asociadas al picor de la piel De dónde viene el picor Entre un 40 y un 50% de las enfermedades dermatológicas tienen asociado picor. El prurito es muy frecuente, a veces puede ser muy leve aunque en otras el picor puede tener un carácter más severo. La piel contiene unas fibras y vasos que cuando se inflaman transmiten la sensación de picor al cerebro a través de los nervios. De esta manera podemos comprobar que el sistema central nervioso y la piel están muy unidos. Dolor y picor El dolor y picor no siempre tienen que tener relación. En algunas ocasiones puede haber picor sin que duela, mientras que en otros casos encontramos asociación entre ambas manifestaciones. En la mayoría de pacientes el dolor se lo produce la misma persona al rascarse. Cómo actuar frente al prurito Frente al prurito, el dermatólogo debe efectuar un diagnóstico preciso para poder recomendar el tratamiento adecuado. El protocolo que se sigue pasa por revisar la historia clínica del paciente y ver la causa y efecto de ese picor. Es necesario escuchar al paciente en cuanto a las explicaciones sobre su problema en la piel, así como tener en cuenta la medicación habitual que toma esa persona. La localización del picor en el cuerpo también influye a la hora de determinar el motivo que puede provocarlo. Enfermedades dermatológicas que provocan picor Un prurito, como ya hemos comentado, puede tener diversos orígenes. La dermatitis atópica es una de las enfermedades con las que se asocia el picor. Esta patología de carácter genético se produce por una falta de grasa en la piel. Es necesario combatir el picor porque al rascarse la persona puede producirse una infección. Otras enfermedades que pueden asociarse al picor son la psoriasis y las enfermedades ampollosas, así como las micosis. En este último caso se produciría también una descamación en la piel. También cabe mencionar el prurito senil, una enfermedad en la que los picores afectan a la piel de las personas de la tercera edad. Sin embargo, no siempre son las patologías dermatológicas las que pueden desencadenar un prurito. Algunas enfermedades internas también pueden ir de la mano de estas molestias, como una hepatitis, un linfoma o una insuficiencia renal. Otros factores como el frío, el agua, el sudor o un simple baño pueden provocar picores en la piel. En todos los casos citados es muy importante hidratar bien la piel con tal de que esos picores no sean tan molestos. Prurito al agua Existe un tipo de prurito asociado al agua, independientemente de la temperatura a la que esté. El contacto de la piel con el agua desencadena el picor. Para este problema se recomiendan baños alcalinos.


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