La prevención es sin duda la mejor estrategia para evitar riesgos en nuestra salud. En este aspecto, las mujeres están de enhorabuena ya que desde hace un tiempo se están aplicando nuevos protocolos para detectar a tiempo y prevenir el cáncer de cuello de útero.
La doctora Yolanda Canet, directora del servicio de ginecología y obstetrícia de la Corporació Sanitària Parc Taulí de Sabadell nos explica en qué consisten esta serie de medidas tan importantes para mantener bajo control enfermedades como el cáncer de útero.
El primero de los pasos establecidos por el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya, comunidad donde ya se lleva a cabo este modo de criba, son las citologías de control. Se estima que la primera citología en una mujer debería realizarse en los 3 primeros años después de haber empezado a mantener relaciones sexuales. En el primer año se le harán dos citologías espaciadas en el tiempo, y si los resultados son negativos en cuanto a infecciones o anomalías, se proseguirá a continuar con lo controles cada 3 años. Lo deseable sería que toda mujer activa sexualmente a los 25 años entrara a formar parte de este protocolo. El siguiente paso para mantener a raya los problemas oncológicos pasa por la prueba de detección del virus del papiloma humano, el virus que acaba provocando los cánceres de cuello uterino. Son tres los grupos de mujeres a quienes se recomienda especialmente efectuarse esta prueba. Por un lado todas aquellas personas que muestran alguna anomalía al realizársele la citología, es decir, cuyas células son atípicas pero sin concretar qué tipo de lesión padece. En segundo término aquellas mujeres en la franja de los 50-60 años que nunca se han hecho una citología y que podrían ser portadoras del VPH. Con la citología se podría saber si están infectadas o no, y en caso de que así fuera, se podría aplicar el tratamiento adecuado. Por último, la prueba se recomienda a señoras que ya hayan padecido cáncer de cuello de útero y que ya hayan recibido tratamiento. En este caso la prueba estaría más orientada a llevar a cabo un seguimiento del caso y su evolución. Existe un consenso por parte de todos los profesionales en la elaboración y aplicación de este protocolo preventivo. Lo más importante es transmitir a las mujeres la importancia de estas pruebas para poder prevenir enfermedades derivadas. Según lo establecido, no se necesitarían más citologías que las indicadas ya que esta enfermedad tarda muchos años en progresar. Por lo tanto, desde el momento en que se detecta la lesión como tal hay mucho margen de maniobra hasta que aparece el cáncer. Tratar el cáncer antes de que se desarrolle es el objetivo de este programa. Las personas que llevan a cabo estas pruebas de prevención son o bien las comadronas o bien los ginecólogos, aunque cada vez más se deja en manos de las comadronas las pruebas primarias. En caso de que los resultados sean positivos y se detecte una infección, lo primordial es tranquilizar a la paciente e informar bien de esta anomalía. Dependiendo de los resultados de la citología se verá si la infección ha podido alterar las células o no, y en base a eso se aplicará un tratamiento u otro. Pero recordemos, ante un resultado que muestre la infección, lo más importante es mantener la calma y ofrecer toda la información para que la paciente sepa con detalle en qué consiste su diagnóstico.
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