
El pie diabético genera un gran número de consultas en podología. Si se tomaran las medidas preventivas que se recomiendan, muchos de los problemas en personas diabéticas relacionados con los pies, como una amputación, podrían evitarse.
El señor Josep Manel Ogalla, Presidente del Col•legi de Podòlegs de Catalunya, comenta cómo debe tratarse un pie diabético y qué medidas de precaución hay que tomar.
Aún se Producen Amputaciones
Aunque parezca un hecho del pasado, hoy en día se siguen produciendo amputaciones de las extremidades inferiores. En el caso del pie diabético debemos tener en cuenta que las pequeñas heridas y lesiones tardan mucho más en curarse, por lo que es más fácil que acaben degenerando en un problema mayor. Por otra parte, no debemos olvidar que el tratamiento de estos pacientes supone un gran gasto sanitario tanto por las estancias en las que se debe hospitalizar al paciente como por su mantenimiento en sí.
Prevención en el Pie Diabético
Las personas con diabetes deben realizar controles podológicos al menos dos veces al año. Hay que tener en cuenta que estos pacientes cuentan con dos inconvenientes. Por una parte el pie diabético no tiene la misma sensibilidad que el de una persona sana, por lo que las lesiones que se produzcan en la zona pasan desapercibidas. Y por la otra, hablamos de pies con falta de irrigación. Una serie de pruebas médicas ayudarán a determinar si la situación del pie está estabilizada o si va a peor.
Piel de Pacientes Diabéticos
La diabetes es una enfermedad que, a pesar de no ser mortal, afecta mucho a la calidad de vida del paciente, sea del tipo que sea. Las personas diabéticas presentan una serie de lesiones en la piel muy característica, como ulceraciones. heridas que no acaban de cicatrizar bien, además de una facilidad sorprendente para contagiarse de hongos. Una piel tan baja de defensas es propia de las personas con diabetes. Su aspecto apergaminado destaca por la sequedad y la tendencia a descamarse.
¿Cómo Cuidar el Pie Diabético?
Lo primero que deben hacer los pacientes es someterse a un control guiado por el podólogo. Una vez en casa, la persona debe mantener una higiene normal para que la flora bacteriana que tenemos en la dermis sea la mínima posible. Además se recomienda aplicar cremas que sean hidratantes, pero sin excederse. La idea es que se ayude a mantener la piel flexible y elástica, evitar que se endurezca y que se formen grietas, y tratar por todos los medios que no se rompa la capa córnea que hace de barrera de la flora microbiana. Las inspecciones diarias de los pies son la mejor manera de controlar la aparición de heridas y lesiones que pueden pasar desapercibidas. También hay que prestar atención a las uñas, por si tienen tendencia a incrustarse en la piel, y utilizar un calzado adecuado. No se pueden usar zapatos que compriman, que rocen ni que aprieten el pie. Por su parte, las suelas deben amortiguar el choque del pie contra el suelo duro.
La Crisis, ¿Cómo Afecta a este Tratamiento?
El pie diabético es la única prestación relacionada con la podología que se da dentro de la sanidad pública. Catalunya fue pionera a la hora de establecer un convenio para que estos pacientes pudieran ser atendidos por la seguridad social, aunque luego otras comunidades autónomas se sumaron también a la idea. Sin embargo, la crisis también está haciendo mella en este sector y comienzan a circular rumores sobre un recorte de los medios destinados al tratamiento de estos pacientes.