Dentro de los diferentes tipos de cáncer que nos pueden afectar, el cáncer de cuello uterino es uno de los que se puede prevenir de manera más eficaz. Cristina Martinez, Presidenta de la Asociación Catalana de Comadronas y Responsable PASSIR del ámbito de Atención Primaria Barcelona Ciudad del Instituto Catalán de Salud, destaca la importancia de los controles citológicos rutinarios como los marcados por el Plan del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya.
El cáncer de cuello de útero presenta una infección previa del virus del papiloma humano (VHP). Este virus afecta tanto a hombres como a mujeres que mantengan relaciones heterosexuales y homosexuales, el contagio es bilateral. De hecho, se considera que toda la población sexualmente activa está expuesta a infectarse por este virus. Debemos añadir también que 9 de cada 10 mujeres infectadas por el VHP dejará de estarlo de forma espontánea sin necesidad de seguir ningún tipo de tratamiento.
El contagio siempre se produce por vía sexual, pero no solo por penetración. La manipulación de los genitales sin necesidad de llegar al coito también es una forma de transmitir el virus. De hecho, el VPH es un virus muy conocido por los especialistas del cual se ha conseguido establecer una relación directa con los casos de cáncer de cuello de útero.
La detección del cáncer de útero se hace mediante las citologías practicadas por el ginecólogo. Sin embargo, la aparición de verrugas en la zona genital es una forma de aviso para que la mujer acuda a su médico y se someta a una exploración. Existen diferentes tipos de virus del papiloma ( más de cien), virus que mutan muy frecuentemente de los cuales, algunos, pueden derivar en cáncer de cervix.
La prevención, como en todo tipo de patologías, es muy importante, pero en el caso del cáncer de cuello de útero, esta toma una mayor importancia. Es imprescindible saber que el número de parejas que tenga la mujer, así como el uso del preservativo, son elementos de importancia directa en el desarrollo de esta enfermedad. También se ha observado que las la vagina de las mujeres adolescentes tiene unas características que hacen que el contagio del VPH sea mucho más fácil. Por tanto, una iniciación precoz en las relaciones sexuales también es un riesgo que puede acabar derivando en un cáncer de esta tipología. De esta manera, seguir el consejo de acudir al ginecólogo cada 3 años para realizarse una citología, tal y como marca el plan para la prevención del VPH del Departament de Salut de Catalunya, es la mejor manera de no correr ningún riesgo.
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