
La polimedicación es una solución necesaria para determinados pacientes que, en muchas ocasiones, puede derivar también en un problema de importante magnitud.
Existen estudios en nuestro país, tal y como indica el doctor Francisco Abal Ferrer, médico de atención primaria del Centro de Salud Pola de Siero, en Asturias, que confirman que un 60% de los pacientes que acuden a urgencias con un problema con el medicamento que toman necesitan ser ingresados, algo que supone un gasto tanto económico como para la salud.
Polimedicación
Los médicos pretenden que la polimedicación sea una solución ya que cuando se receta un fármaco lo que se busca es que tenga un efecto para mejorar la salud del individuo e incluso sanarle. Pero en ocasiones nos encontramos con que esto puede derivar en un problema y los médicos deben ser conscientes de ello. Ocurre a menudo que con la medicación se trata de mejorar un problema y no hacemos más que añadir otro, cuando la solución pasaría simplemente por retirarlo del tratamiento del paciente.
¿Qué entendemos por un paciente polimedicado?
Cuando hablamos de un paciente polimedicado no nos referimos a la cantidad de fármacos que se toma al día, sino a las tomas que efectúa de forma crónica durante 6 meses con 5 o más productos. Aunque lo cierto, tal y como apunta el doctor Abal Ferrer, es que no existe una definición concreta para el término. También podemos hablar de los grandes polimedicados, que son aquellos sujetos que toman 10 o más medicamentos. En este congreso de SEMERGEN se pretendió dar respuesta a aspectos menores, como personas que pueden sufrir reacciones adversas tomando solo 2 medicamentos distintos en su tratamiento. Sin embargo, de lo que más se ha hablado sin duda es del paciente polimedicado que toma más de 5 medicamentos.
Sinceridad con el médico de atención primaria
Es muy importante remarcar la necesidad de ser sinceros con el médico de atención primaria y explicarle la totalidad de lo que se toma. Muchas personas también deciden tratarse con productos de fitoterapia, y como no los consideran medicamentos como tal, no se lo mencionan a sus doctores. Eso es un error porque los efectos de ese tipo de medicina no convencional pueden interferir en los efectos de la medicación recetada por el médico. Por otra parte, también hay medicamentos que no están financiados por la seguridad social y que no figuran en los programas de trabajo, como los anticonceptivos, que pueden tener interacciones y complicaciones de por sí.
Perfil del paciente polimedicado
Normalmente hablamos de personas mayores porque son las que más enfermedades crónicas tienen. En un tiempo no muy pasado también se trataba la menopausia, e incluso hoy en día se sigue tratando el embarazo, dos procesos naturales que no son en ningún caso una enfermedad. Sí que es cierto que hay productos que mejoran el estado del feto pero no deben tomarse con frecuencia ni de forma sistemática. Otro de los perfiles a destacar es el de las personas sanas que tienen factores de riesgo cardiovascular. Existe un arsenal de medicamentos para prevenir complicaciones que se les recetan sin ser en sí enfermos y existen casos de personas sanas que acaban por tomar 5 medicamentos a la vez. Precisamente son ellos los menos cumplidores con el tratamiento puesto que no se ven como enfermos. Por último destacamos al enfermo con patología crónica que toma la medicación que su doctor le ha indicado.
¿Qué ocurre con los ancianos?
El paciente polimedicado anciano simplemente no existe en los ensayos clínicos, es decir, que ni se hacen ensayos orientados a su perfil ni se cuenta con ellos en los estudios que se realizan. Este hecho constituye un problema puesto que en los ensayos se excluye no solo este perfil tan frecuente, sino también a las personas polimedicadas. Esto es así porque lo que interesa es comprobar la acción del medicamento estudiado, y si se cuenta con personas que están con otro tratamiento, los resultados salen alterados. De todas maneras, la realidad es que esos pacientes existen y que si no se tienen en cuenta en los estudios las probabilidades de que aparezcan reacciones y efectos adversos aumentarán.
Problemas con medicamentos
Lo cierto es que es complejo saber que el malestar de un paciente proviene de una combinación de fármacos, pero los médicos deben estar alerta y sospecharlo en cuanto se encuentran con algo extraño e inexplicable en pacientes que toman distintas medicaciones.
La actitud del médico
Lo que se intenta es que los medicamentos que se recetan sean los adecuados para el paciente pero a veces es difícil acertar. Además, en ocasiones el fármaco que resulta ser la solución para un determinado problema sienta mal al paciente, y éste lo sabe por experiencia previa. El paciente no es ignorante y sabe perfectamente lo que le viene bien y lo que le viene mal. Por eso siempre hay que procurar que la medicación que se da sea lo más adecuada y apropiada posible a la persona a quien va dirigida.
La labor de farmacéutico
Los farmacéuticos llevan a cabo una labor que los médicos solos no podrían ejecutar. El médico, cuando receta un fármaco, no sabe siquiera si el paciente llegará a comprarlo. Además, muchos pacientes se sinceran más con los farmacéuticos que con los propios médicos, así que ellos pueden saber incluso mejor lo que les ocurre que el propio médico de cabecera. Por otra parte, no debemos olvidar que existen una serie de medicamentos de prescripción libre que los individuos pueden adquirir sin necesidad de receta, con lo que el médico puede que nunca se llegue a enterar de que el paciente los toma. Ahí el farmacéutico tiene más poder que el médico ya que puede ayudar y aconsejar al enfermo. Por estos factores se está potenciando cada vez más la atención farmacéutica.