
Laura Pérez Palma, podóloga y profesora colaboradora del departamento de podología de la Universidad de Barcelona y responsable de la asignatura de Podo-Pediatría, explica cuál es el mejor momento para que un niño haga su primera visita preventiva al especialista de los pies.
Lo normal es realizar esa primera visita cuando el niño tiene una marcha autónoma, es decir, sobre los 4 años. En ese momento el pie es mucho más adulto y se puede determinar mejor si existe alguna patología. De hecho, a esas edades ya se pueden empezar a instaurar tratamientos conservadores de plantillas en caso de que fuera necesario. Lo habitual es realizar un estudio clínico para ver como están las articulaciones, si hay más grados de la cuenta o si se mueven excesivamente. También se valora la musculatura y cómo va el crecimiento del pie. Se realiza un estudio completo del pie y de las caderas por medio de plataformas de presiones y con un banco de marcha para saber cómo apoya el pie ese niño y como se comporta en dinámica.
Motivos de consulta
Los padres suelen llevar a sus pequeños al podólogo cuando éstos se caen mucho al caminar, si se cansan y siempre tienen ganas de estar sentados, si caminan con los pies abiertos o hacia afuera, si deforman los zapatos o cuando notan una gran diferencia entre un pie y otro. Afortunadamente, los pediatras cada vez están más concienciados y cuando ven una anomalía en los pies derivan al pequeño al podólogo. Una de las patologías más frecuentes a estas edades es la del pie valgo, una tendencia del pie a cargar el peso del cuerpo, hundiendo el tobillo y creando en las piernas una forma de X. Esto en edad adulta puede generar muchos problemas a nivel de rodilla y de la columna vertebral.
Dolores de crecimiento
Normalmente se producen por la relación entre la musculatura y el tejido óseo. Los niños que hacen grandes crecimientos de golpe lo notan especialmente porque el hueso es lo primero en crecer y la musculatura debe adaptarse. Además, los niños que hacen deporte son los que más acusan este problema porque su musculatura está potenciándose constantemente. El dolor más frecuente es el del talón después de hacer deporte, una patología que recibe el nombre de talalgia de Sever. La talalgia de Sever no es más que un problema en la musculatura, que tiene que acabar de crecer pero que está mucho más tensa de lo que debería. Normalmente en estos casos lo mejor es llevar a cabo una buena tabla de estiramientos tras realizar ejercicio y, en caso de que fuera necesario, colocar un buen soporte plantar.
Duricias en niños
Las duricias no son muy frecuentes en niños porque su piel es más joven y puede aguantar bien las presiones. A veces pueden aparecer lesiones muy parecidas a las callosidades pero que no son más que verrugas plantares. Es habitual que las contraigan en los gimnasios o en las duchas públicas ya que no utilizan chancletas para ducharse.