
Para el veterinario de la Clínica Veterinaria Mediterráneo de Madrid, Ricardo Ruano, todo perro que desarrolle un
problema de conducta (rebeldía, hiperactividad, impulsividad) ha recibido una
educación equivocada por parte de su dueño. Tener paciencia y recurrir a un educador canino son algunas de las opciones a la hora de intentar reconducir los malos hábitos adquiridos.
Mientras que las muestras de
agresividad entre perros ya depende de muchos factores y variables (si están en celo, tipo de raza, etc), las dirigidas contra los humanos en la mayoría de los casos tienen su origen en las pautas de comportamiento que la mascota ha aprendido de su propietario.
El veterinario lamenta que el 90 por ciento de los perros vaya sin bozal por la calle, un error que él atribuye a la "desidia" de los dueños. Para que el animal acepte llevar este artilugio debe ser acostumbrado desde que es un cachorro.
Con respecto a la
razas peligrosas, Ruano rompe una lanza en favor de ellas al tiempo que rompe moldes al sostener que en condiciones normales "suelen ser un cielo, un encanto" en sus relaciones con los humanos. Los
perros pequeños, añade el veterinario, suelen "tener más mala uva" que sus congéneres de mayor tamaño.
En caso de adoptar un perro adulto, se sabe si está bien educado si obedece órdenes de mando y en un paseo se deja llevar con correa, no tira para todos lados y sigue el paso del dueño. El veterinario explica que para que un perro asimile bien las órdenes, el mensaje que le llegue debe ser breve y pronunciado con tono de autoridad, ya que los gritos "histéricos" no son tan eficaces.