Si se hiciese una estadística de cuantas personas que consumen heroína, éxtasis o alcohol tienen un trastorno psiquiátrico, las cifras serían muy elevadas. Entre los adictos a la heroína, casi el 70% tienen un problema mental añadido, no solo los producidos por la droga.
Existe el llamado consumo terapéutico; personas con ansiedad o depresión que, para mitigar los síntomas, alcanzan un cierto alivio tomando alcohol u otras sustancias. También existen personas que, por el tipo de sustancia, quedan enganchados y las psicopatologías aparecen después.
Este tipo de pacientes acuden a la consulta por cualquier molestia o complicación; si una persona tiene una depresión y es adicta, la situación de su adicción empeorará y será motivo de consulta.
Cuando se consulta el manual de psiquiatría, la mitad o más de las páginas están dedicadas al alcohol y a las drogas. En muchas ocasiones las adicciones van ligadas, como la cocaína y el alcohol.
En la relación terapéutica se tratan las dos patologías a la vez, teniendo en cuenta que si mejora de su trastorno psiquiátrico, lo hará de la adicción.

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