
La obesidad es una enfermedad que tiene mucho que ver con el comer, una conducta básica para la supervivencia humana. Tal y como apunta el doctor Josep Vidal, vocal de la junta directiva de la SEEDO y jefe del servicio de endocrinología y nutrición del Hospital Clínic de Barcelona, es difícil luchar contra algo que tiene que ver con un hecho inherente al ser humano.
Por tanto, luchar contra la obesidad es complicado. Por otra parte, también debemos tener en cuenta que comer se ha convertido a día de hoy en un placer, no solo en una cuestión de supervivencia, y como estamos en un momento en el que el placer domina nuestras vidas, eso hace que sea más costoso combatir la pandemia de la obesidad.
Tratamiento dietético
Suele ocurrir que lo que más nos gusta a la hora de comer es precisamente aquello que más engorda. Esto se explica porque por norma general esos alimentos tienen más grasas y azúcares, con lo que nos proporcionan más placer al ser ingeridos. De todas maneras, no debemos confundir el tratamiento dietético de la obesidad con algo que lleva a la restricción. Lo que hay que hacer es comer menos calorías pero siempre negociando con el paciente para que se sienta bien en todo momento. Si al individuo le retiramos todo aquello que le gusta, difícilmente podrá ser constante con el régimen que le recetemos.
Síntomas de alarma
Cualquier signo que denote un aumento excesivo de talla puede ser una alarma para ponernos en guardia contra la obesidad. Por eso la mejor estrategia contra esta enfermedad es la prevención porque una vez ya adquirida, el organismo tiende a perpetuarla y será más difícil remediar el problema.
Etiquetaje de alimentos
La industria alimentaria está tomando ya cartas en el asunto de la obesidad por varios motivos. Se intuye que uno de los de mayor peso es el valor añadido de los productos que se promocionan como sanos puesto que hoy en día el cuidarnos y comer de una forma sana es importante para nosotros. De todas maneras, también es cierto que existe un interés general en que la población no enferme por eso cada vez más se intenta que los alimentos sean lo más sanos posible. Las etiquetas de los envases deberán ser comprensibles para el público en general ya que la obesidad afecta en mayor medida a personas con una formación y nivel cultural inferiores. Así que cuanto más se ayude en la comprensión y recepción de información en el etiquetaje, mucho mejor. El parámetro número uno en el que nos tenemos que fijar siempre son las calorías totales ya que, cuando un alimento es rico en grasas, suele estar asociado a un alto porcentaje de calorías.
Obesidad infantil
La obesidad infantil se ha convertido en un problema de gran alcance que ni las campañas de prevención están consiguiendo menguar. La obesidad infantil tiende a proyectarse en la edad adulta y, no sólo eso, sino que ya se empiezan a ver en niños enfermedades propias de mayores como hipertensión u obesidad. Algunas voces alertan de que si la situación no cambia incluso la esperanza de vida podría acortarse, cuando hasta ahora ha ido creciendo año tras año. Por tanto, podemos afirmar que la obesidad es una enfermedad de nuestra sociedad porque los niños comen mucho y hacen poco ejercicio, y eso obedece a los estilos de vida que estamos llevando a cabo. Habría que ahondar más en aspectos sobre el horario laboral de los padres o a qué dedican el tiempo libre los niños para adoptar unos hábitos de vida correctos y distintos a los actuales. Esta lucha la debemos llevar a cabo todos juntos, replanteándonos los componentes culturales que a día de hoy nos están conduciendo a perder la batalla contra la obesidad.