
Las nuevas tecnologías están ayudando mucho a los audioprotesistas, que cuentan con nuevas y sofisticadas opciones para devolver la audición a aquellas personas que comienzan a notar que la pierden.
El señor Pere Salesa, audioprotesista y director del Instituto Auditivo Salesa, comenta como ha evolucionado la tecnología en beneficio de las personas con pérdidas auditivas.
Dispositivos Tecnológicos en Audífonos
Como comentábamos, cada vez existen más adelantos técnicos que ayudan a menguar los efectos de las pérdidas auditivas, mejorando así la calidad de vida de las personas afectadas. En ocasiones ocurre que el paciente nota por sí mismo que su prótesis auditiva no le da la ganancia suficiente en las situaciones en que lo precisa. Para estas problemáticas se han ideado técnicas de conexión del audífono a un sistema de ayuda auditiva, como el bucle inductivo, que se instala por lo general en salas de concierto, aeropuertos, y lugares donde hay que mejorar la relación señal-ruido. Lo que se hace es ayudar a discriminar el ruido de la palabra para que ésta sea percibida con claridad. Por otra parte, los dispositivos bluetooth no son más que un sistema de radio de corta distancia que puede acoplarse a la televisión o al teléfono móvil, de manera que cuando se recibe la señal de entrada de llamada el audífono se regula de forma automática para percibirla claramente.
Problemas con los Audífonos
Hace unos años los audífonos más utilizados eran los intracanales, aquellos que van dentro del conducto auditivo. Hoy en día la tecnología va por otro camino que busca conseguir mayor confort y claridad en cuanto a resonancia y oclusión. Uno de los problemas principales de una persona que lleva audífono es que oye mucho su propia voz, es decir, que se produce el efecto de oclusión, porque el audífono hace un exceso de presión sonora. Este efecto se palia separando la construcción del audífono del propio auricular, que se inserta dentro del conducto auditivo con un soporte que evita la excesiva oclusión y permite una mayor claridad.
Revisiones
La vida media de un audífono es de 4 a 5 años, aunque depende de la persona que lo usa, el ambiente donde trabaja, la humedad que hay, etc. El audífono debe ser revisado cada 6 meses por el desgaste del calor, humedad, cerumen, etc. Cuanto más pequeños son, más averías padecen. Pero cada vez son más compactos y todos sus componentes están construidos de tal manera que hay menos averías. El mantenimiento debe efectuarse cada 6 meses, verificando que los parámetros acústicos del audífono son los correctos.
Implantes Cocleares
Los implantes cocleares utilizan una tecnología que electrónicamente se parece al audífono pero que debe ser implantado quirúrgicamente. Su fin es el mismo que el de un audífono, orientado sobre todo a personas con pérdidas severas o profundas de audición. En los casos de niños pequeños es mejor probar primero con audífonos antes de aplicar el implante. Si de esa manera no se soluciona, el implante coclear será la mejor opción. Siempre que un audífono no de los resultados deseados, los implantes son la solución.
Revisión Audiológica
Aquella persona que nota que no oye bien debe someterse a una audiometría, un estudio que valora el nivel de su pérdida de audición. Siempre hay que descartar que no haya otro tipo de patología que provoque esa deficiencia.