
La mujer embarazada debe prestar más cuidado si cabe a su higiene íntima, ya que su estado de gestación no la exime de padecer infecciones y problemas de candidiasis. La matrona Gemma Vázquez recomienda a continuación una serie de pautas a seguir para evitar problemas de este tipo.
Una infección vaginal puede repercutir a nivel médico en el embarazo, pero lo más común es que genere una serie de molestias que mengüen la calidad de vida de la mujer. Los genitales de la mujer embarazada se encuentran en un estado de desequilibrio que propicia la aparición de hongos y demás microorganismos. Las candidiasis son las más frecuentes y los síntomas que las acompañan son picor y escozor, además de un flujo vaginal de aspecto blanquecino y espeso. La candidiasis se trata con fármacos y también con aceites esenciales, pero a partir del sexto mes de gestación. Siempre debe ser un profesional quien evalúe la situación e interponga el tratamiento adecuado.
Baños en Piscinas
Las mujeres embarazadas pueden realizar ejercicios en piscinas públicas siempre y cuando mantengan unas normas de higiene básicas. Utilizar toallas de un solo uso y que sean exclusivas de esa mujer, además de no mantener el bañador mojado durante mucho tiempo puesto son las bases para que no se produzca ningún problema.
Recomendaciones de Higiene
La higiene íntima de toda mujer debe llevarse a cabo solamente con agua. No se recomienda el uso de jabones ni de productos externos que puedan suponer una agresión química para la zona intravaginal. Por lo que se refiere a la parte donde ubicamos el vello púbico, no hay problema en la utilización de estos productos.
¿Y Después del Parto?
Tras el parto es importante usar compresas específicas para evitar infecciones, y se recomienda que sean siempre de algodón. Los dispositivos plásticos conservan la humedad y favorecen la proliferación de hongos. Por lo que respecta a la cuarentena, lo ideal es realizar una higiene diaria a base de duchas y evitando los baños de inmersión.