Las meningitis bacterianas siguen constituyendo un problema importante de las patologías infecciosas, que afecta a niños y adolescentes, y que debe diferenciarse de la meningitis virásicas que son procesos autolimitados que no requieren antibióticos ni hospitalización. Las meningitis bacterianas han reducido su prevalencia entre la población infantil al vacunarse a la mayoría de los escolares de España, al menos contra el neumococo, y otras bacterias; aunque ello depende del sistema sanitario de cada Comunidad Autónoma, que es el organismo que determina si se deben vacunar sus niños o no. Las meningitis graves se producen por el meningococo B, y en los casos en que no se haya administrado las vacunas pertinentes, también por culpa del neumococo.
Todos los niños son vulnerables a padecer esta enfermedad, si bien hay niños que por un déficit de su sistema inmunitario, o por otras enfermedades, tenga más facilidad para contraer esta enfermedad. Estas bacterias pueden pasar a la sangre y desde allí trasladarse hasta las meninges, produciendo meningoencefalitis.
Normalmente las meningitis vienen diagnosticadas de forma muy precoz, por lo inmediatamente se le instaura al paciente un tratamiento antibiótico así como un tratamiento complementario para evitar el resto de las manifestaciones sistémicas que se producen en el organismo, y muchas veces se hacen punciones lumbares para detectar que haya una alteración en líquido encéfalo raquídeo ante cierta sintomatología.
Otros síntomas conocidos son la rigidez en la nuca, ya que ello debe orientarnos hacia una meningitis, pero a ello sumar otras manifestaciones como los vómitos, la fiebre muy elevada, los llantos especiales, la presencia de manchas en la piel que aparecen de forma rápida, y por ello se practican punciones lumbares para llegar al diagnóstico precoz, comenta el Profesor Alfonso Delgado, Presidente de la Asociación Española de Pediatría
La vacuna antineumocócica es necesaria y está en todas las comunidades autónomas, pero para el meningococo B todavía no hay una vacuna disponible, pero en un corto plazo va a estar implantada en todo el país, y por tanto en las sociedades desarrolladas esta enfermedad va a quedar muy restringida.
Las vacunas actuales son muy seguras y eficaces, si bien sólo cubren el 75% de los neumococos, pero en breve se conseguirá índices de cubrimiento del 90% y en un plazo más largo, se dispondrá también de la vacuna contra el meningococo B, lo que equivale a que la meningitis bacteriana sea una enfermedad en breve residual, impropia de las sociedades del mañana.

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