¿Qué es la meningitis?
Es una infección que causa la inflamación de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal y que, aunque crea alarma social cuando el paciente es un niño, puede afectar a personas de cualquier edad, contagiándose por secreciones nasales o salivales, con mayor prevalencia en primavera e invierno. Fundamentalmente, existen dos grandes grupos de meningitis: las virales son las más frecuentes y menos preocupantes, siendo las bacterianas las más graves y fulminantes por su capacidad de llegar a su máximo poder agresivo en tan solo 12 horas a partir del contagio. Las infecciones provocadas por los meningococos incluso pueden ser letales.
Síntomas
-Fiebre alta que no se resuelve bien con antitérmicos, cefalea intensa, confusión y obnubilación mentales, rigidez en la nuca, náuseas y vómitos.
Diagnóstico
-Exploración física para valorar la posible rigidez en la nuca.
-Punción lumbar.
-Cultivo de líquido cefalorraquídeo.
-TAC craneal.
Tratamiento
-(preventivo) Vacuna, si bien para los 3 tipos de meningitis más graves, las originadas por meningococos de clase A, B y C, sólo hay vacuna para la meningitis por meningococos A y C, pero no para la B.
-Antibióticos para las meningitis bacterianas y tratamiento sintomático para las de origen vírico.
Opinión
El doctor Joaquín Portilla, adscrito a la unidad de enfermedades infecciosas, explica que el diagnóstico precoz de la meningitis es sumamente importante porque se reduce espectacularmente la mortalidad en las formas más graves de la enfermedad. Además de mejorar el tratamiento del paciente, una rápida actuación permite establecer un cordón sanitario alrededor de las personas que han estado con contacto con el enfermo (escuela, centro de trabajo), siendo una sola pastilla suficiente para evitar un brote de meningitis. Para conseguir esos objetivos, dice Portilla, son necesarias unidades de especialistas en infectología, microbiología, etc, en constante guardia.