Más del 60% de los pacientes con VIH es fumador; dentro del colectivo de gente afectada por el virus del SIDA hay un porcentaje que se infectaron por las drogas, esos tienen facilidad para cambiar un vicio por otro.
Las prioridades del tratamiento que, inicialmente están muy orientadas a la supervivencia, cuando se logra un buen control de la enfermedad pasan a todas aquellas que pueden ser una amenaza a medio y largo plazo. En el caso de las personas infectadas por el virus del SIDA, la primera prioridad son las infecciones, esten o no relacionadas por la inmunodeficiencia y en segundo lugar los tumores. La infección por el virus del SIDA afecta al sistema inmunológico, todo lo que le afecta facilita la apariciones de tumores y sobre todo, relacionados con algún tipo de cancerígenos que están en el ambiente como el tabaco.
Hay un alinea de investigación reciente que pone de manifiesto que la propia infección por el virus del SIDA cuando no está controlada, genera una respuesta inflamatoria en el aparato circulatorio que favorece la aparición de problemas vasculares. La suma de esta actividad proinflamatoria y el tabaco suponen un mayor riesgo de problemas cardiovasculares.
Una de las enfermedades infecciosas que complican el VIH son las infecciones respiratorias, con o sin neumonía, tuberculosis, etc. Habitualmente los fumadores atribuyen sus síntomas respiratorios como la tos, la expectoración, incluso tener un poco de fiebre de bajo grado al consumo del tabaco, a un resfriado, generalmente se consultan más tarde y tardan en diagnosticarse. En esos casos, el tabaco hace una función de enmascarador, demora el diagnóstico y eso supone un cierto handicap a la hora de obtener buenos resultados en el tratamiento y puede crear ansiedad.
En estos pacientes la situación para dejar el tabaco es bastante parecida al resto de la población. Entre todos los expertos , el tabaquismo está considerada una adicción más y no tiene sentido que se cubran otros tratamientos sustitutivos como, por ejemplo, la metadona y no se cubran los tratamientos del tabaco cuando se está hablando de un problema con un impacto sanitario tremendamente grande.
Dentro del programa de intervención, los médicos tienen un soporte informático que sirve para, compartiendo las imagenes con los pacientes compartir reflexiones. Impacta saber lo que una persona ha gastado a lo largo de su vida de fumador, cuánto se ha gastado en un año y cuánto va a gastarse en los próximos diez. Eso sirve como reflexión conjunta de que el coste del medicamento va a ser más barato que el propio tabaco y que lo va a amortizar pronto.
Hay un grupo de medicamentos que interfiere con el Bupropión que se usan para dejar de fumar, pero con los parches y chicles tiene menos.

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