
Aquellas
mujeres en edad genital y pleno mantenimiento de estrógenos que sufren una infección de orina asociada a las relaciones sexuales, manifestándose tal dolencia dos o tres veces al año, muy probablemente
deban tomarse una dosis de antibiótico cada vez que gocen de un contacto sexual, indica el doctor Gilberto Chéchile, urólogo y director médico del Instituto Médico Tecnológico.
Las infecciones de orina pueden afectar a mujeres de todas las edades, si bien hacen especial mella en las que han entrado en la
etapa postmenopáusica. La importancia de un buen diagnóstico es fundamental, apunta Chéchile, dado que él ha conocido casos de pacientes que han estado albergando infecciones de orina por espacio de un año sin ser correctamente diagnosticadas.
Los episodios de cistitis en mujeres postmenopáusicas se explican por la pérdida de estrógenos característica de esta etapa de la vida, lo que propicia la desaparición o debilitamiento de los
lactobacillus, unas bacterias que protegen a la vagina de gérmenes patógenos. Éstos, favorecidos por el entorno "caliente, húmedo y cerrado" propio de los genitales femeninos, anidan en forma de
"reservorio vaginal de gérmenes", señala el doctor, y es a partir de entonces cuando estos patógenos suben por la orina hasta infectar la vejiga a través de la uretra.
El problema del tratamiento con
antibióticos es que se eliminan los gérmenes de la vejiga, pero no los de la vagina, por lo que al poco tiempo estos molestos microorganismos vuelven a colonizar la vejiga. Es por ello que debe realizarse un cultivo de laboratorio de los gérmenes vaginales, con lo que ya se estará en disposición de tratar la infección con "óvulos de antibióticos" y de este modo se evitará que la
vejiga vuelva a sufrir las consecuencias de la cistitis.