Hay personas que tienen la necesidad de acabar conviviendo con el dolor, sobre todo aquellas personas que tienen patologías crónicas que cursan con dolor; también hay personas que hacen una tolerancia al dolor y, aunque no aprenden a vivir con él, lo acaban tolerando.
El dolor es subjetivo y la apreciación personal marca mucho a la hora de valorar en una escala el grado de dolor; se puede clasificar el dolor en moderado, cuando en una escala del 1 al 10, está entre el 3 y el 5 y grave cuando supera los 5. Todo ello produce una alteración de la vida normal de una persona y su calidad de vida.
La persona que tiene dolor por primera vez tiene una percepción exagerada del mismo; aquella persona que se ha acostumbrado a hacer una valoración durante meses o años de su dolor, sabe cuando tiene una re-agudización del dolor y saben cuantificarlo.
Para tratar un dolor de intensidad grave debe probarse el tratamiento con analgésicos puros, como el paracetamol, o los antiinflamatorios. Si una vez dado esto de forma estándar durante uno o dos días, el dolor no se consigue controlar, se debe utilizar un tratamiento con fármacos menores derivados de la morfina, como la codeína. El dolor grave suele tener repercusiones sobre el sueño, en el estado de ánimo como depresiones o ansiedad y también en el estado general de la musculatura produciendo contracturas. Todo ello debe ser tratado con fármacos de tratamiento coadyuvante del dolor; para dormir bien se utilizan hipnóticos, para la ansiedad, ansiolíticos. Para la depresión hay que hablar con el paciente, la psicoterapia, y la utilización de antidepresivos.
Para muchos en los que existe dolor y depresión, los antidepresivos clásicos como la amitriptilina es el tratamiento de elección, sobre todo en dolores neuropáticos.
El Doctor Vicente Palop, médico de familia, cree que si se le explica bien al paciente la causa del dolor y la repercusión vital que tiene y la medicación que debe tomarse, no debe tener ningún temor a los medicamentos. Hay otras medidas paralelas para intentar aliviar el dolor, como el descanso, la aplicación de calor, el perder peso, las duchas de agua caliente, etc.
España es el país que menos opiáceos consume, aunque no es el país donde se tiene menos dolor sino el peor tratado. Hay medicamentos opiáceos o bien derivados, que pueden servir, administrados adecuadamente, para controlar el dolor moderado o grave. Permiten que las personas tengan una mejor calidad de vida.
Los parches transdérmicos están indicados para aquellos pacientes que tienen un dolor intenso y severo en situaciones en las que no se pueden administrar medicamentos por vía oral, porque están polimedicados, porque tiene dificultad para deglutir o por tener una enfermedad terminal. Los parches se están sobre-utilizando para indicaciones que no lo necesitan, como dolores leves o moderados que no son crónicos ni alteran la vida del paciente.

Categorías de Salud





