
El comportamiento unitario y la
coherencia son dos factores que redundan en beneficio de los
hijos, por lo que los
padres deberían seguir esas pautas aunque estén
separados. Lo sostiene Conxita Puig, psiquiatra infanto-juvenil, quien apostilla que deberían evitarse las discusiones en presencia de los niños.
Según Puig, hay que buscar un
equilibrio entre permisividad y autoridad, huyendo de los extremos.
En base a ese razonamiento, existen dos pilares fundamentales para la
educación de los hijos: primero, no darles órdenes si no vamos a hacérselas cumplir; y en segundo lugar, ser
coherentes y mantener una regularidad con las normas que se aplican en casa.