Los actuales tratamientos han modificado el curso natural de la enfermedad convirtiéndola en una enfermedad prácticamente crónica, además de añadirle calidad de vida al paciente.
Existen varios factores que aumentan la calidad de vida en los pacientes con VIH: una adecuada alimentación e hidratación, la higiene y los cuidados personales, el ejercicio físico y el correcto descanso, eliminar hábitos tóxicos como el tabaco, el alcohol o las drogas, mantener cierta actividad mental, las relaciones sociales; en definitiva, cuidar el estado físico y mental.
Los pacientes con VIH suelen presentar problemas de desnutrición; hay que promover una alimentación sana, variada y equilibrada, como en cualquier persona, pero teniendo en cuenta que este tipo de paciente suelen ser más vulnerables. Hay que extremar las medidas de higiene en la manipulación de los alimentos y cuidar las pérdidas de peso. Algunos de estos pacientes necesitan suplementos vitamínicos, pero siempre aconsejados por su médico.
Cuando a un paciente se le indica tomar una medicación durante un largo periodo de tiempo, se debe intentar que los efectos secundarios sean lo mínimos. Los antirretrovirales producen algunos efectos secundarios. La primera medida antes de iniciar el tratamiento es darles información de cómo enfrentarse al problema. Pero en algunos casos, los efectos secundarios con impredecibles y aparecen en algunos enfermos y en otros no. Los efectos secundarios pueden ser la caída del pelo o náuseas, pero son muy variados.
La imagen estereotipada del enfermo con VIH, delgado y demacrado, hace que no se sea objetivo. No todos los pacientes con VIH tienen este aspecto. El aspecto sano no implica que no haya infección de VIH. Los pacientes, con el tratamiento adecuado, viven muchos años siempre que no haya complicaciones.
Para llevar un tratamiento correcto debe haber un compromiso entre el médico y el paciente; mejorar la administración del tratamiento con un única pastilla mejora la adherencia el mismo.
Un paciente con VIH debe hacer actividad física moderada, adaptada a cada paciente, a su edad y condición física. Esto reemplaza la grasa por masa muscular y previene las complicaciones cardiovasculares, mejora el perfil del colesterol o de la diabetes y mejora el estado mental.
No a todos los pacientes les resultan tolerables todas las medicaciones, a veces hay que hacer pruebas hasta llegar a la más adecuada. Hay que buscar el mayor beneficio con el menor riesgo.

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