
Cuando un paciente se somete a una cirugía ortopédica corre el riesgo de padecer la enfermedad tromboembolica venosa, es decir, una coagulación de la sangre en los vasos venosos que puede llevar, en último término, a un desenlace fatal. Por este motivo, es importante conocer la existencia de esta patología y saber qué tratamientos profiláticos existen para conseguir prevenirla.
El doctor Manuel Monreal, jefe de sección de medicina interna del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol de Badalona, y el doctor Jordi Fontcuberta jefe de la unidad de hemostasia y trombosis del departamento de hematología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, confirman que los nuevos
anticoagulantes orales que han llegado a España representan una auténtica revolución y un gran avance en la prevención de la ETV. Son más cómodos de tomar y se administran por vía oral una vez al día. Es el caso por ejemplo de los
anticoagulantes inhibidores director del factor Xa.
La enfermedad tromboembólica venosa y lo riesgos que comporta
La enfermedad
tromboembólica venosa consiste en la
coagulación de la sangre dentro de los vasos venosos de tal manera que se forma una trombosis. Normalmente suele aparecer en personas adultas, los casos de niños con esta patología son muy raros. Su frecuencia es bastante corriente, se calcula que 1 de cada 3 habitantes la padece en algún momento de su vida. Por lo general estas
coagulaciones se presentan en las extremidades inferiores o en venas viscerales, aunque también existen casos, aunque en menor medida, de enfermedades
tromboembólicas en extremidades superiores. Una vez se forma la obstrucción, ésta puede fragmentarse y desplazarse hasta el pulmón, derivando en una embolia pulmonar. Aquí nos encontramos ante la gravedad de la enfermedad, porque una
embolia pulmonar puede acabar con la vida del paciente. De hecho, la embolia pulmonar es la complicación más frecuente y mortal que se da después de una
cirugía protésica.
¿Cómo se puede prevenir?
La prevención contra esta enfermedad deben tenerla las personas que se vayan a someter a una
cirugía ortopédica. Hoy en día la
artrosis es una enfermedad muy frecuente que puede presentarse en diferentes partes del cuerpo: cadera, rodilla, manos, codos... Suele aparecer a partir de los 60 años en forma de dolor de las articulaciones, lo que hace que poco a poco se vaya perdiendo calidad de vida. La artrosis es una enfermedad crónica y degenerativa, por lo que el dolor progresa y cada vez se hace más frecuente, llegando a aparecer ante mínimos esfuerzos. Estos intensos dolores merman la calidad de vida de las personas que los sufren incluso hasta el punto de ser, en algunos casos,
artrosis invalidantes. Por eso, cuando el dolor es insoportable existe la opción de operar. Las
artrosis más operadas son las de cadera y las de rodilla. Lo que se hace en la intervención es aplicar una prótesis.
El Factor Xa, clave en la anticoagulación
Cualquier complicación derivada de la
cirugía protésica es importante. Por ello a los pacientes intervenidos se les suministra un anticoagulante que ayude a que la sangre se haga más líquida y, de esta manera, se minimice el riesgo de embolia pulmonar.
El proceso de anticoagulación es muy complejo ya que intervienen muchas proteínas ( numeradas en numerología romana del 1 al 13) que son un punto crucial de la activación de la coagulación. A groso modo, lo que los fármacos
anticoagulantes hacen es bloquear la coagulación de la sangre gracias a la incidencia que ejercen sobre las proteínas responsables de ese proceso. Este bloqueo es reversible ya que, si así no fuera, se acabaría por producir el efecto contrario, hemorragias. Los fármacos
anticoagulantes consiguen el equilibrio entre estos dos procesos.
Un nuevo fármaco anticoagulante revolucionario: Rivaroxaban
Los tratamientos convencionales que evitan la
coagulación de la sangre pasan por una serie de pinchazos diarios, durante un periodo de 5 semanas, en la zona del vientre. Sin embargo, se ha comercializado ahora en España un nuevo medicamento anticoagulante cuya profilaxis es por vía oral, mucho más cómoda para los pacientes. Estamos hablando de Rivaroxaban, un medicamento que entra dentro del grupo de
anticoagulantes inhibidores directos del factor Xa. Este fármaco constituye toda una revolución ya que su facilidad de suministro ayuda a que el paciente se adhiera al tratamiento.
El Rivaroxaban debe tomarse a las pocas horas de la intervención, durante un periodo comprendido entre las 4 y las 6 semanas. Los estudios realizados demuestran que utilizando este fármaco en vez de los pinchazos se reducen a la mitad las
trombosis que causan embolias pulmonares.
A la hora de evaluar costes, el uso del Rivaroxaban también constituye un ahorro. Su eficacia reduce de tal manera los casos de
trombosis que el coste del medicamento compensa con creces los gastos de hospitalización derivados de la
coagulación sanguínea.