
Las edades más frecuentes son la adolescencia pero los niños también pueden padecer crisis de ansiedad. Son niños que sufren excesivamente por sus relaciones sociales o por la posibilidad de que un familiar muera (aunque no esté enfermo) o a un accidente. Los padres deben vigilar a sus hijos y deben controlar su propia ansiedad porque puede que repercuta sobre sus hijos.
La doctora Contxita Puig, psiquiatra infanto-juvenil y directora médica del Centro de Psiquiatría y Psicología de Barcelona, afirma que hoy en día se exige mcho a los niños y se les apunta a diversas actividades. "Hay que aprender a permitir que hagan algunas cosas para que se diviertan".
La ansiedad se manifiesta en los niños como temores o dificultades por lo que pueda ocurrir en el futuro. Por ejemplo, temen que ocurran accidentes o que alguien de su familia enferme. Esto provoca que los niños suden mucho.
Esto deberían valorarlo tanto los padres como los profesores. Generalmente los padres detectan estos trastornos en los niños.
Ante estos problemas, hay buenos tratamientos. Lo básico es enseñar a cómo afrontar los problemas y si es necesario se recetan fármacos.