
El 80 por ciento de
niños que roncan y sufren
apneas del sueño, o paradas respiratorias, sufren una hipertrofia de amígdalas, explica el doctor Eduard Esteller, otorrinolaringólogo del Hospital General de Cataluña. Este cuadro se resuelve rápidamente mediante cirugía, opción que también es viable en algunos adultos.
Ronquidos, apneas observadas por familiares, somnolencia excesiva diurna... son los
tres principales síntomas descritos en el
síndrome de la apnea obstructiva del sueño. De hecho, algunos estudios acreditan que el 90 por ciento de estos pacientes ronca.
Tras las sospechas iniciales, el diagnóstico fundamental se realiza a través de una
polisomnografía, en la cual se recogen datos a lo largo de toda una noche en base a unos parámetros respiratorios y electroencefalográficos que determinan si la patología existe, y en caso afirmativo, cual es su gravedad. Los
principales candidatos a paceder apneas son obesos y personas con alteraciones anatómicas en la vía aérea superior (nariz, boca, garganta, etc).
Aparte de la cirugía, existen otros tratamientos. Para los casos más graves se aplica el
CEPAP, o la tradicional mascarilla de oxígeno. Para el resto de pacientes existen prótesis de ortodoncia y una serie de medidas de prevención como reducción de peso, renuncia al consumo de alcohol y sedantes y, a la hora de acostarse,
corrección de la postura boca arriba en favor de una postura ladeada.
En adultos, la
mortalidad es más alta por problemas asociados a complicaciones cardiovasculares, infartos cerebrales, aumento de la tensión arterial e incremento en el riesgo de accidentes, como los de tráfico.